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Ekai Txapartegi Zumeta

Cualquiera puede ser político o política. Cualquiera puede ser científico o científica

Departamento de Filosofía

  • Cathedra

Fecha de primera publicación: 05/06/2025

Ekai Txapartegi Zumeta irakaslea | Foto: Eneka Tamayo

Winston Churcill defendió la democracia mediante un chiste: “Democracy is the worst form of Government except for all those other forms that have been tried.” Es decir, lo peor es lo mejor, si se compara con todos los demás que se han probado. Y el mismo chiste sería aplicable para la ciencia. La ciencia es la peor forma de obtener conocimiento, exceptuando el resto de las formas que se han probado. 

A pesar de todo. ¿Por qué es la democracia el peor sistema de gobierno si exceptuamos a todos los demás? Y, ¿por qué es la ciencia el peor sistema de conocimiento si exceptuamos a todos los demás? Como la democracia y las ciencias modernas empezaron a desarrollarse en paralelo en la Europa del siglo XVIII y no por casualidad, la respuesta es similar en ambos casos: la revisabilidad. 

Ser revisable significa, en principio, que cualquiera puede alcanzar el poder (si tiene legitimidad democrática para ello) y que cualquiera puede describir la realidad objetiva (si presenta evidencia). Y que a esos cualquiera cualquier otro les puede quitar ese lugar de poder y de definición de la realidad porque no es de nadie, sino de quien mejor lo haga. Político y científico, esos lugares sociales de poder son revisables, pertenecen a cualquiera, y hay que ganarlos. El proyecto ilustrado es, básicamente, una revolución de cualquiera, del pueblo, para dejar atrás la aristocracia y la teocracia. Ahí radica la fuerza y el fuelle de un proyecto moderno. 

Lo revisable es, fundamentalmente, la representación. La representación. Otro concepto moderno. Quién es representante del pueblo/representante legítimo y quién es representante/representador objetivo de la realidad. Se niega que las representaciones sean naturales, o definitivas, y se consideran mejorables, porque en principio cualquiera puede mejorarlas si recibe suficiente apoyo o evidencia para ello. 

La revisabilidad también puede entenderse en ese sentido simple: se puede sustituir a los representantes políticos, se podrían sustituir las representaciones científicas en caso de que haya necesidad de mejora. 

En la Edad Media y en el Renacimiento, la palabra del Papa no puede corregirse, porque se dice que es la voz de Dios. No se puede corregir la orden del rey, porque se dice que ha nacido para mandar por naturaleza. Lo mismo sucede con la Biblia o con Aristóteles, puesto que nadie puede corregirlos en el contexto anterior a la modernidad. Recuérdese cómo castigaron a Giordano Bruno o a Lucilio Vanini o a Galileo Galilei. ¿Qué supuso eso? Una larga Edad Media, corrupción, miseria, hambre y guerra, porque cada forma de poder definía la realidad como le convenía para tomar las decisiones que les convenían. Por eso, con la intención de dejar atrás aquellas épocas oscuras, intentaron abrir los campos de poder que, a partir del siglo XVIII, aspiraban a dar voz y capacidad de decisión a la ciudadanía: la democracia y la ciencia. 

En una democracia, si el gobierno está obrando mal, la ciudadanía puede elegir otro gobierno. Al menos en teoría, a pesar de los límites existentes. Y también en la ciencia, cualquiera puede cambiar el conocimiento si presenta una evidencia obvia. Un buen ejemplo de ello es Elkano, que recién llegado de darle la vuelta al globo, en 1522, puso patas arriba la geografía de Heródoto. Los griegos se equivocaban, porque Elkano aportó su testimonio, y los marineros lo han corroborado, de que en el hemisferio sur no andan patas arriba, y en esos mares no aparecen monstruos. Estos testimonios tienen más autoridad que los clásicos, precisamente porque Elkano podía ser cualquiera, porque cualquiera que hubiera navegado por el hemisferio sur afirmaría lo mismo. No es temerario suponer que tales acontecimientos abrieron el camino al pensamiento moderno de que la representación debe ser "revisable". 

La democracia y las ciencias modernas son regalos de la ilustración europea, emancipadores en cuanto a su intención. Tanto la política como la realidad afectan a la ciudadanía, por lo que se eligieron sistemas de gobierno y conocimiento cuestionables y rectificables. Y este carácter revisable era justamente el que daba a ambos legitimidad, objetividad y fuerza para renovarse, en diferentes grados. 

Democracia y ciencia, la singularidad de ambas requiere encontrar una fuente de autoridad, no en la violencia o en la superioridad militar, sino en la capacidad de cuestionamiento y revisión continuos por parte de la ciudadanía. Son, al menos en teoría, formas de gobierno y de producción de conocimiento que tienen incorporados mecanismos de perfeccionamiento no violentos, y, precisamente, por eso son especiales. Porque el objetivo de los pensadores ilustrados era que la realidad y la decisión, ambas se basaran sobre las evidencias y que ambas fueran permanentemente revisables por parte de la ciudadanía para dejar atrás las formas autoritarias que tanto gustan a las personas poderosas. 

No estamos acostumbrados a ver democracia y ciencia juntas. Y estamos perdiendo el hecho de que tanto uno como otro puedan ser cuestionados, revisados y cambiados por "cualquiera", si es capaz de mejorar la representación. Y que es es eso lo que les convierte en peores, exceptuando el resto de las opciones.