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El 47,3 % del alumnado adolescente ha consumido pornografía online alguna vez

El estudio llevado a cabo por Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Fundación Vital y Universidad del País Vasco constata su relación con el sexting o la victimización sexual

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Fecha de primera publicación: 26/02/2026

De izquierda a derecha, Lucho Royero, Joana Jaureguizar y Arantxa Ibañez de Opacua. | Foto: Nuria González. EHU.

El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y Fundación Vital, junto al grupo de investigación PSIDES de la Universidad del País Vasco (EHU), han desarrollado un trabajo sobre el consumo de pornografía online de personas menores en Álava, un fenómeno que no puede entenderse de manera aislada, sino dentro del contexto más amplio de la sociedad digital en la que están creciendo.

La iniciativa nació de la propuesta que la asociación Konexio-Ona trasladó en 2021. Desde su trabajo centrado en el fomento del pensamiento crítico, pudieron detectar la necesidad de profundizar en el consumo de pornografía en personas menores de edad y ofrecer una formación específica adaptada a esa situación.

En la presentación del estudio estuvieron Lucho Royero, concejal de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Arantxa Ibañez de Opacua, directora de Vital Fundazioa, y Joana Jaureguizar Alboniga-Mayor, del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la EHU e investigadora principal del grupo PSIDES.

El objetivo principal del estudio fue comprender la prevalencia del consumo de pornografía online entre adolescentes, así como su relación con variables psicosociales relevantes, como el sexting, victimización sexual online, percepción de riesgos en Internet, autoestima, empatía, inteligencia emocional, apoyo social percibido y actitudes sexistas. Para ello se contó con una muestra de 1.413 estudiantes de entre 12 y 17 años, procedentes de 14 centros educativos de Álava (ESO, Bachillerato y Formación Profesional), con representación equilibrada por sexo, curso académico, tipo de centro y entorno urbano y rural.

El concejal de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Lucho Royero, destacó que el trabajo coordinado entre instituciones y entidades “ha hecho posible contar con una muestra de más de 1.400 personas menores de edad, ofreciendo una base sólida para comprender mejor la realidad del consumo de pornografía online. Nuestro objetivo es implementar estrategias de prevención e intervención frente a esta realidad, continuando y mejorando el plan de formación que ya venimos haciendo con alumnado de Educación Secundaria en centros educativos de Vitoria-Gasteiz, al que sumaremos también a las familias”.

Tras su análisis, los datos muestran que el 47,3 % del alumnado ha consumido pornografía online alguna vez. Ese porcentaje es significativamente mayor entre los chicos (67,5 %) que entre las chicas (32,5 %). Además, un 44 % del total afirma que continúa consumiendo pornografía en la actualidad, siendo nuevamente el consumo muy superior en chicos (80,3 %).

Si nos fijamos en la edad, el primer contacto con la pornografía se sitúa en los 12,04 años, con casos registrados desde los 6 años, y la edad media de inicio del consumo habitual es de 13,38 años. Destaca que cerca del 65 % de los adolescentes señala que el primer contacto fue casual o accidental, lo que pone de manifiesto la facilidad de acceso a ese tipo de contenidos.

Por otra parte, el consumo aumenta progresivamente con la edad y el curso académico, alcanzando porcentajes especialmente elevados en Bachillerato y Formación Profesional.

“En una sociedad cada vez más digital, desde Fundación Vital llevamos años notando una demanda creciente de la comunidad educativa por mejorar las competencias sociales del alumnado como la empatía y las relaciones interpersonales, especialmente en edades tempranas. Con ese objetivo, Fundación Vital puso en marcha en 2019 un programa pionero de educación digital que ofrece pautas de seguridad ante los riesgos digitales y que cuenta anualmente con más de 26.000 alumnos y alumnas, así como otros programas de educación emocional y sexual por los que solo en 2024 pasaron cerca de 7.000 escolares”, comentó Arantxa Ibañez de Opacua, directora de Vital Fundazioa.

Pornografía, sexting y victimización online

El estudio constata, además, una relación significativa entre el consumo de pornografía y la práctica del sexting. Los adolescentes que han consumido pornografía participan en mayor medida en el envío de mensajes, imágenes o vídeos de contenido sexual, en comparación con quienes no lo han hecho.

Asimismo, se observa una mayor prevalencia de experiencias de victimización sexual online entre quienes han consumido pornografía. “Las chicas reportan haber sufrido este tipo de situaciones con mayor frecuencia que los chicos. Estas experiencias incluyen presiones, solicitudes sexuales no deseadas, envío de contenido sexual sin consentimiento o amenazas relacionadas con la difusión de imágenes íntimas”, indicó Joana Jaureguizar.

Impacto en variables psicosociales

Los resultados de la investigación indican que el consumo de pornografía se asocia con una menor percepción de los riesgos en Internet, lo que puede incrementar la vulnerabilidad ante conductas peligrosas en el entorno digital. Además, los y las adolescentes que consumen ese tipo de contenidos presentan niveles más bajos de empatía emocional y cognitiva, especialmente en la capacidad de reconocer y comprender las emociones de otras personas.

En relación con el apoyo social percibido, quienes han consumido pornografía manifiestan sentir menor apoyo por parte de su familia, amistades y personas significativas. También se identifican niveles más elevados de sexismo hostil (actitudes abiertamente negativas y prejuiciosas hacia las mujeres) y sexismo benévolo (actitudes condescendientes o paternalistas hacia las mujeres, donde se las idealiza, pero se las limita a roles tradicionales de género) entre el alumnado consumidor, lo que refuerza la preocupación sobre el impacto de estos contenidos en la construcción de actitudes y roles de género desiguales.

“Los resultados evidencian la necesidad de reforzar la educación afectivo-sexual integral, tanto en el ámbito escolar como familiar, incorporando una perspectiva crítica sobre la pornografía, el consentimiento, las relaciones igualitarias y el uso seguro de Internet”, concluyó la investigadora de la EHU.