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Leire San José, Jose Domingo García-Merino, Nerea San Martín Albizuri

¿Qué hace que en algunas regiones europeas sea más rápida la adopción de los pagos electrónicos?

Profesorado de la Facultad de Economía y Empresa

  • Cathedra

Fecha de primera publicación: 19/05/2025

Este artículo se encuentra publicado originalmente en The Conversation.

Europa continúa su transición hacia una economía más sustentada en la tecnología en la que cada vez se utilice menos el dinero en efectivo. Los pagos electrónicos crecieron notablemente en 2024: un 7 %, lo que supone que ya más del 60 % de los pagos en la UE se hacen con tarjetas y aplicaciones móviles. Es tal la importancia de los pagos digitales que la UE trabaja en el desarrollo del euro digital. Esa versión electrónica de la moneda común busca complementar el efectivo en la era digital.

Impulsado por el Banco Central Europeo (BCE), el euro digital pretende ser un medio de pago seguro, accesible y eficiente para ciudadanos y empresas de la eurozona. A diferencia de las criptomonedas, el euro digital está respaldado por el BCE, lo que garantiza que será un activo estable y confiable.

Ventajas y oportunidades de una moneda digital

La generalización de los medios de pago digitales aporta numerosas ventajas para las economías nacionales: reduce la economía sumergida, mejora la seguridad (al disminuir los robos y fraudes), optimiza la eficiencia en las transacciones, incrementa la recaudación fiscal y estimula el crecimiento económico. Sin embargo, la adopción de esos medios de pago es diferente según el país, probablemente porque limitan la privacidad de sus usuarios, la inclusión financiera es más compleja y controlar el gasto es más difícil.

En determinadas regiones europeas los ciudadanos adoptan más rápido el pago sin efectivo (‘cashless’) que en otras. Así, en el norte de Europa, en países como Finlandia y Estonia, hay una alta penetración de pagos electrónicos. Eso se debe, principalmente, a que cuentan con buenas infraestructuras digitales y la población tiene altos niveles de alfabetización digital. En cambio, en Italia y Eslovaquia la adopción es menor.

Los incentivos gubernamentales y la disponibilidad de métodos de pago también influyen, como en Alemania, donde la baja aceptación de tarjetas en pequeños comercios es un obstáculo. Esas diferencias entre países europeos, a pesar de tener un marco económico y normativo común, nos han llevado a analizar las razones por las que se usan más, o menos, los pagos sin efectivo.

Factores individuales y factores de contexto

Hay dos modelos fundamentales para entender qué tipo de factores impulsan la adopción de los pagos digitales:

  1. El modelo de aceptación tecnológica (‘Technology Acceptance Model’, TAM) justifica el grado de utilización de una nueva tecnología a partir de factores individuales, fundamentalmente facilidad de uso y utilidad. Sin embargo, no todo depende únicamente de factores individuales, es necesario tener en cuenta el entorno.
  2. La perspectiva multinivel (‘Multi-Level Perspective’, MLP) amplía la visión y analiza el contexto en el que se produce una transformación social. Ese planteamiento establece que el contexto en el que se adopta una decisión de cambio es el que determina el éxito de la misma. Es decir, que las decisiones individuales están condicionadas por factores del entorno.

Para comprender las diferencias en el proceso de adopción de los medios de pago digitales planteamos la necesidad de integrar ambos enfoques. Para ello, se propuso un modelo —utilizando datos del Banco Central Europeo (BCE) y Eurostat— que revela que la adopción de pagos sin efectivo está influenciada por una combinación de factores individuales y contextuales:

  1. Factores individuales: la actitud hacia el uso de la tecnología, la percepción de su utilidad y la facilidad de uso de los pagos electrónicos son significativos. Los individuos que valoran positivamente esas dimensiones tienden a adoptar más rápidamente métodos de pago sin efectivo.
  2. Factores contextuales: la infraestructura tecnológica de un país y el nivel de habilidades digitales de su población juegan un papel crucial. En países donde las personas tienen más conocimientos digitales y hay una mejor red de pagos electrónicos, el uso del dinero en efectivo se reduce considerablemente.

Con esos resultados, ¿qué medidas se pueden sugerir para incrementar los pagos sin efectivo en Europa?

En primer lugar, la educación y la formación, implementando programas que mejoren la alfabetización digital y financiera de la población, y facilitando la confianza y las competencias en el uso de tecnologías de pago electrónico.

También es crucial invertir en el desarrollo y mantenimiento de infraestructuras tecnológicas que soporten transacciones electrónicas seguras y eficientes.

Transacciones inclusivas

Las transacciones económicas son parte de la vida diaria y la transición hacia los pagos sin efectivo debe ser inclusiva, asegurando que todas las personas, independientemente de su nivel educativo, edad, ubicación geográfica o situación económica, puedan acceder y beneficiarse de ellos.

Por tanto, no basta con mejorar las infraestructuras y ofrecer formación digital: también es necesario establecer políticas de inclusión financiera que garanticen a los sectores más vulnerables el acceso a los servicios bancarios.

Aunque el objetivo es favorecer el uso de medios de pago sin efectivo, se debe evitar que la digitalización excluya a quienes dependen de los métodos tradicionales de pago. Eso implica no solo fomentar los pagos electrónicos, sino también garantizar, además de la formación y la infraestructura necesarias, que el dinero “contante y sonante” siga siendo una opción mientras sea necesario. Su reducción debe ser progresiva y equilibrada, asegurando en todo momento la inclusión financiera de toda la ciudadanía.