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Kirmen Uribe, escritor

«El euskera es el centro de mi vida»

  • Entrevista

Fecha de primera publicación: 22/05/2015

Kirmen Uribe

Kirmen Uribe estudió Filología Vasca en la UPV/EHU y se ha convertido en un escritor conocido en todo el mundo. Tras la publicación del poemario Bitartean heldu eskutik (2001), emprendió diversos proyectos: novelas, música, literatura y producciones audiovisuales. La literatura juvenil también ocupa un lugar destacado en su bibliografía.

El primer libro que presentó al público infantil y juvenil fue 'Garmendia eta zaldun beltza', y después ha completado la colección con otros dos títulos. En esas obras, narra las aventuras de un pastor fuertemente ligado a la diáspora vasca. Al fin y al cabo, Kirmen Uribe pretende dar a conocer la palabra del pueblo o el pueblo de las palabras; es decir, el pueblo vasco o el de las palabras vascas. En su opinión, eso es lo que nos hace interesantes, y ese es el camino que suele seguir a la hora de escribir. En la charla que ofreció en la Escuela de Magisterio de Bilbao de la UPV/EHU habló sobre las peripecias de un hombre común dotado de esa singularidad, con Garmendia de testigo.

Eres escritor y sueles medir cada palabra. Asignas a cada una un peso y un significado concretos. Preséntate en pocas palabras.

Soy un escritor vasco, hijo de pescadores.

¿Por qué empezaste a escribir?

Cuando era pequeño, tenía problemas con la lengua. Era tímido y hablaba poco, por lo que tenía dificultades para expresarme ante los demás. Y, precisamente, comencé a escribir partiendo de esa preocupación que sentía por la lengua y de esa dificultad que tenía para entender el mundo. Luego empiezas a leer, y deseas ser como aquellos escritores a los que adoras. En la época universitaria, en cambio, escribía porque deseaba mejorar el mundo. Y al final, ahora, creo que escribir se ha convertido en una necesidad vital. Si no escribo, no soy feliz.

¿Entonces, la literatura ha sido muy importante en tu vida y en tu juventud?

Sí, la literatura, en el más amplio sentido de la palabra. De pequeño estaba muy unido a mi madre, a mi tía y a mi abuela; en definitiva, a las mujeres de mi familia. Escuchaba sus historias y me gustaban. Ellas tendían a la oralidad, que es una manera estupenda de contar historias. La familia de mi madre era pobre, de aquellas que habían perdido la guerra. Eso conforma una manera de ser, y ellas narraban las historias desde esa humildad, desde ese papel perdedor. Creo que esa ha sido siempre mi manera de contar las cosas. La manera propia de la gente excluida, la voz de mi abuela, la voz del perdedor.

Has escrito tres novelas breves protagonizadas por Garmendia, que se encuadran en la literatura infantil y juvenil. ¿En tu opinión, qué importancia tiene la literatura en la juventud?

Los libros leídos durante la juventud se instalan en tu interior para toda la vida. Eso es así. La lectura durante la juventud es muy importante. Si cuando eres joven lees buenas obras, siempre serás amante de la literatura y seguirás leyendo. En ese sentido, la literatura juvenil tiene una gran responsabilidad, o, mejor dicho, los autores de literatura juvenil tienen una gran responsabilidad, porque deben crear buena literatura, literatura de calidad.

"Es importante que los jóvenes lean en euskera". 

En mi caso, pretendía contar la historia de Garmendia haciendo uso del absurdo, del humor, de la lógica propia de la niñez y de la juventud, de eso que no es racional. No quería utilizar la pedagogía y plantear sus problemas de una forma muy realista. Al fin y al cabo, el propio Garmendia es la imagen de una madre o de un padre de hoy en día. No es un héroe. Es un hombre obeso. Algunas cosas le salen bien y otras, en cambio, mal. Es muy generoso en algunas cosas, y en otras no. A veces está de buen humor y otras veces de mal humor. Pretendía representar a un padre o a una madre de hoy en día, con sus defectos y sus virtudes.

Garmendia es euskaldún, y su historia es literatura juvenil en euskera. Al igual que la literatura es clave en la juventud, en tu opinión ¿también lo debe ser la literatura en euskera? ¿Es importante estudiar y leer en euskera?

El euskera es el centro de mi vida. Si no existiera, tal vez no sería escritor. En nuestra familia siempre ha habido un fuerte vínculo y un gran compromiso hacia nuestra lengua, y yo he absorbido eso. Muchos de los escritores que me gustaban en mi época infantil y juvenil eran vascos, y yo quería seguir por ese camino, por el marcado por Aresti, Atxaga, Sarrionaindia. Quería seguir los pasos de los escritores que me gustaban. Si ellos no hubieran existido y si en mi casa no hubiera habido ese vínculo con el euskera, tal vez no hubiera sido escritor. Por tanto, piensa hasta qué punto es importante el euskera en mi vida. No habrá ni un solo escritor vasco que escriba solo por amor a la literatura. Aunque algunos lo afirmen, en todos ellos, desde Saizarbitoria hasta Danele Sarriugarte, existe un compromiso por nuestra lengua. Por eso es importante que los jóvenes lean en euskera.

En la historia de Garmendia o en la obra Bilbao-New York-Bilbao, tu experiencia personal o las experiencias de la gente de Euskal Herria tienen un peso importante. Asimismo, esto es lo que se podía leer en una revista de Hardvard: "La literatura de Uribe tiene sus raíces en Euskal Herria, pero es totalmente universal". ¿Al escribir, lo haces con la intención de dar a conocer al mundo la cultura, la lengua o el modo de vida de este pueblo?

Si dijera que no mentiría. En mi opinión, lo que nos hace atractivos para el mundo es, por un lado, que somos parte de él, es decir, el estar en contacto con el resto de los pueblos del mundo, y, por otro lado, mantener nuestra propia identidad. Yo escribo desde ese punto de partida. ¿Dónde radica nuestra diferencia? ¿Dónde está nuestro encanto? En que somos euskaldunes y escribimos desde nuestro pueblo. Eso no quiere decir que tengamos que escribir sobre pastores o sobre elementos de la mitología vasca. Se puede escribir sobre una  historia ocurrida en Bilbao, pero siempre tendrá ese matiz, el matiz de ser euskaldún. Creo que muchas veces los autores vascos hemos copiado y traído modelos externos. En mi opinión, debemos hacer el camino contrario, es decir, somos nosotros quienes debemos ofrecer nuestros modelos al mundo.

"También nosotros hemos sido un pueblo de emigrantes"

Al igual que hiciera García Márquez, quien ofreció al mundo los modelos de escritura de Latinoamérica. Las formas de pensar, las formas de hablar, las formas de ver el mundo. Y partiendo de la obra de García Márquez algunos autores indios o chinos escribieron como él, por ejemplo Mo Yan. Entonces nos dimos cuenta que incluso quienes no procedemos de una larga tradición literaria podemos narrar las historias a nuestra manera, y los autores vascos tenemos que ofrecer nuestros modelos al mundo. Somos un pueblo pequeño que ha logrado mantener viva su lengua. Todavía somos una comunidad de segunda, y es nuestra visión sobre el mundo la que tenemos que contar. Debemos dar a conocer nuestro propio modelo. Y en eso estamos, o yo por lo menos lo estoy; pero es muy difícil.

En la difusión de las leyendas y de las experiencias de este pueblo de segunda encontramos a Garmendia. ¿Cómo surgió?

Garmendia surgió del deseo de contar a los jóvenes que también nosotros hemos sido un pueblo de emigrantes. El pueblo vasco se ha visto obligado a emigrar durante toda su historia. En el caso de Baja Navarra, por ejemplo, en el siglo XIX gran parte de la población se tuvo que marchar. Quería contar que nosotros también hemos sido emigrantes, al igual que la gente que llega ahora a nuestras tierras desde África y Latinoamérica.

Quería recordarles que mucha gente se marchó y que, aunque algunos se enriquecieron, muchos otros se quedaron en el camino, como el propio Garmendia. Garmendia comienza como pastor, pero luego deja el pastoreo y vive como un mendigo. Eso era lo que quería transmitirles con humor.

Dices muchas veces que las historias de Garmendia también son apropiadas para las personas adultas. ¿Qué deseas transmitirles?

Lo que propongo es algo similar a lo que se puede percibir en las películas de la compañía Pixar o en la literatura de Roald Dahl. Una crítica social realizada con humor, como la que se puede apreciar en los Simpson. Yo suelo ver la serie con los niños, y entiendo chistes que ellos no. Pretendía que la historia tuviera ese elemento, que también la pudieran leer los adultos. En la historia de Garmendia, cuando un periodista realiza una entrevista y la publica totalmente modificada, ven reflejado lo que pasa en nuestra sociedad. O cuando leen que en Clean City el alcalde, Harry Garbi (Harry el Honesto), es muy corrupto, les vienen a la mente algunos alcaldes o políticos reales.

Sueles utilizar muchos recursos multimedia. ¿Por qué? ¿Porque te gusta consumir ese tipo de productos o porque piensas que en la sociedad actual son herramientas imprescindibles para la supervivencia de la literatura?

Creo que los escritores vascos que hemos comenzado a escribir en el siglo XXI tenemos muy presente la imagen. La imagen ha tenido mucha importancia en nuestras vidas desde el principio. Las series de televisión, Internet... todo influye mucho en nuestra forma de escribir, así como en la forma de transmitir lo que escribimos. Mis novelas y mis poemas están pensados con imágenes y ahí hay un gran salto. Hoy en día se pueden hacer muchas cosas que antes eran imposibles. ¿Para qué se hacen? ¿Para conseguir más lectores? Yo, desde luego, utilizo esas herramientas porque me gustan. Al igual que me gusta trabajar con cineastas o con músicos.

Entonces, ¿te gustaría ver a Garmendia convertido en dibujo animado?

Sí, claro que me gustaría. Además sería muy sencillo. El personaje ya existe, y muchas veces eso suele ser lo más difícil. El personaje de Garmendia está muy elaborado, y ofrece muchas posibilidades. Sí, me gustaría que alguien se animara y lo convirtiera en dibujo animado. Sería bonito.

Para terminar, ¿qué les dirías a los jóvenes que empiezan a escribir?

Me gustaría transmitirles ilusión. Para mí, no solo la literatura sino el arte en general, enriquece a la persona, es una necesidad en la vida. En las excavaciones de las cuevas de Praileaitz encontraron un collar y en el lugar donde lo encontraron no había ni comida ni huesos. Según los arqueólogos, aquel lugar lo utilizaban para cantar, para contar cuentos o para pensar. Es evidente que la cultura siempre ha sido necesaria para el ser humano. A mí me satisface, me hace feliz. Eso es lo que quiero transmitir.