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Jesús Pérez Dasilva

Tecnología e innovación educativa: Un reto para la Universidad

Profesor de Redacción ciberperiodística de la UPV/EHU

  • Cathedra

Fecha de primera publicación: 07/01/2016

El modelo docente predominante en nuestras universidades -durante mucho tiempo- se ha basado en gran medida en una enseñanza presencial donde lo que primaba era la clase magistral. Una metodología de enseñanza unidireccional, dirigida a un alumno pasivo que apenas participaba y cuya preocupación principal era tomar buenos apuntes que reflejasen lo explicado por el profesor. Esta era una modalidad que resultaba eficaz -y que pocos cuestionaban- en un sistema caracterizado por aulas masificadas y donde había que impartir temarios bastante extensos.

Con el viaje hacia el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y el crédito ECTS comienza un proceso de reforma de la enseñanza universitaria que, en un primer momento, es básicamente estructural y organizacional. Poco a poco surge el consenso de que esta reforma no puede limitarse a modificaciones de nivel académico-institucional sino que tiene que aspirar también a una nueva concepción de la Universidad y a una nueva filosofía en la forma de enseñar. La implantación de los nuevos grados es un buen momento para buscar esas fórmulas más eficaces en el proceso de enseñanza-aprendizaje y para modernizar las clásicas estrategias docentes. Queda claro que, junto a cambios organizacionales -reforma de las titulaciones o planes de estudio-, se hace necesario un cambio de mentalidad por parte de los docentes. En definitiva, se hace necesaria una nueva forma de entender la enseñanza que permita afrontar con éxito el reto lanzado desde la Unión Europea.

Resulta ilustrativa al respecto una reflexión de J. Esteve en la que éste compara "la situación de los profesores en la sociedad contemporánea con la de un actor que representa una pieza de teatro clásico en una sala abarrotada de público: el actor, vestido con largos ropajes, recita en verso una pieza trágica, con escenario a media luz; pero sin previo aviso, le cambian el decorado con un telón de fondo postmoderno y fluorescente, y le colocan en el escenario una taza de inodoro  y un maniquí con el pelo naranja y verde. La conclusión es que no es posible seguir representando el mismo papel si te han cambiado el decorado".

En este nuevo decorado, el modelo docente -que descansa ahora en las competencias, convive con la enseñanza virtual y está centrado en el alumno- apuesta por el papel del profesor como un orientador o supervisor que ayude en el proceso de autoaprendizaje de los estudiantes. La forma de aprender de las generaciones que llegan a las aulas universitarias está cambiando y es diferente a la que nosotros recibimos el siglo pasado. Son nativos digitales que han nacido con un ordenador o un dispositivo móvil debajo del brazo. Por eso son tan importantes las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la práctica docente universitaria y el amplio abanico de posibilidades de aprendizaje que ofrecen para mejorar el proceso de enseñanza. En esta línea, la mejora de la calidad universitaria pasa obligatoriamente por una estrategia de innovación apoyada en las TIC, adaptándose a ese nuevo decorado que mencionaba antes en el que las habilidades tecnológicas han adquirido un rol esencial.

Según el informe Universitic 2014, cuatro de cada cinco aulas de docencia disponen ya de proyector multimedia y conexión a Internet. El informe destaca que las universidades cuentan con 90.000 ordenadores a disposición de los estudiantes y una red inalámbrica que gestiona una media de ocho millones de conexiones anuales por universidad. Del mismo modo el 91% del profesorado y el 95% de los estudiantes utilizan la plataforma de apoyo virtual a la docencia disponible en sus centros. Aunque estos datos parecen alentadores, el problema es que la tecnología en sí no produce innovación educativa. La introducción de ordenadores y proyectores por sí sola no resulta suficiente para cambiar la metodología docente en la Universidad. Y es que el potencial de las TIC en la educación superior muchas veces pasa inadvertido y siguen primando estrategias poco participativas. A menudo, la innovación docente se limita a sustituir la vieja pizarra por una dinámica presentación en Power Point, o pasa por prescindir de las fotocopias publicando los apuntes de clase en la plataforma Moodle.

Por lo tanto, las TIC -por su potencial- pueden ser un actor principal en la renovación de los procesos pedagógicos, pero su aparición en el aula no garantiza nada. El éxito de las innovaciones depende en gran medida de la actitud de los actores educativos, que son los que dan forma a las reformas de las prácticas docentes. La introducción de las TIC en la Universidad debe ir asociada a prácticas pedagógicas adecuadas, si quieren ser eficaces en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Estas inquietudes nos llevaron a organizar las III Jornadas de Innovación Educativa desde el Departamento de Periodismo II, que tuvieron lugar en el Bizkaia Aretoa los días 5 y 6 de octubre. Mediante esta iniciativa se ha pretendido dar a conocer diferentes estrategias docentes novedosas que se están desarrollando en diversos centros de enseñanza, con profesionales que ponen en común las experiencias implementadas en sus aulas. A lo largo de los dos días, los expertos realizaron aportaciones sobre aspectos pedagógicos de las TICs en la modernización de la enseñanza, que se espera hayan resultado de utilidad y sirvan para mejorar nuestras estrategias docentes, en un contexto en el que la adquisición de destrezas tecnológicas es cada vez más importante. Como se ha mencionado anteriormente, la forma de aprender de las generaciones que están llegando a nuestras aulas ha cambiado. Por eso es importante identificar los nuevos aprendizajes y conectarlos con los desarrollados en la UPV/EHU para mejorar el proceso de enseñanza.

 

Fotos: Mikel Martínez de Trespuestes. UPV/EHU