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Mabel Marijuán Angulo

Investigación con animales y ética de la responsabilidad en la UPV/EHU

Directora de Ética en la Investigación y la Práctica Docente

  • Cathedra

Fecha de primera publicación: 29/01/2016

La ciudadanía de la Unión Europea considera mayoritariamente que los animales son seres sensibles cuyo valor intrínseco debe respetarse. Por ello, su bienestar es un valor consagrado en el artículo 13 del Tratado de la Unión y se ha impuesto la tarea de proteger internacionalmente a los animales que vayan a utilizarse para experimentación y otros fines científicos, incluida la docencia. Concretamente a todos los vertebrados no humanos, cefalópodos, larvas autónomas para su alimentación y fetos de mamíferos en el último tercio de su desarrollo.

El objetivo es que, aunque sigue siendo necesaria la utilización de animales vivos en beneficio de la salud humana y animal y del medio ambiente, es imprescindible seguir dando pasos para lograr el pleno reemplazo por otros procedimientos que no utilicen animales, cuando sea científicamente posible.

En ese camino, está siendo fundamental la experiencia y el conocimiento sobre los factores que influyen en el bien vivir y en la capacidad de sentir y expresar dolor, sufrimiento, angustia y daño duradero de los animales. Estos saberes han dado lugar a una disciplina imprescindible: la ciencia del bienestar animal. En igual medida han adquirido carta de naturaleza, en todos los ámbitos y grupos de investigación, las buenas prácticas científicas, un trabajo colectivo que todavía no se ha desarrollado en nuestra universidad. Una parte esencial de esas buenas prácticas es que se plantean estrategias de experimentación que tratan de evitar el uso de animales (reemplazo); si ello es imposible que, al menos, se limiten al máximo el número de animales empleados (reducción); y que en los procedimientos a los que se les someta se minimice o anule el dolor, la angustia y el sufrimiento (refinamiento).

Con estos objetivos, la Unión Europea aprobó la Directiva 2010/63/UE relativa a la protección de los animales utilizados con fines científicos, vigente actualmente. Su aplicación ha permitido, entre otras cosas, conocer los datos sobre el uso de animales en los 27 países miembros.

Por ejemplo, sabemos que en el año 2013 se utilizaron aproximadamente 11,5 millones de animales, lo que supuso una disminución en medio millón desde 2008. En una mirada más próxima, hemos conocido por el Informe 2014 del MAGRAMA (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente) que 808.827 es el número total de animales utilizados en los centros autorizados españoles. Esta información se ha trasmitido desde cada centro, en nuestro caso desde el Animalario UPV/EHU, supervisada por las autoridades competentes (Servicios de Ganadería de las tres Diputaciones Forales) y ha llegado a la Comisión Europea. Al finalizar el proceso de recogida, los datos se organizan y publican de acuerdo con las exigencias de la Directica 2010/63/UE y del Real Decreto 53/2013.

De esos 808.827, en la UPV/EHU, hemos utilizado 5.860 animales en los 99 nuevos proyectos aprobados y activos en 2014. Concretamente 3.298 ratas frente a las 61.388 totales, 1.742 ratones de los 457.267 notificados y 397 peces de agua salada y 481 peces cebra de 131.561 y 58.793 respectivamente y 2 conejos de los 23.881 utilizados en total en todos los centros. De todos ellos, sólo el 0,1% de los animales no nacieron en establecimientos de la UE. En nuestro caso, todos los animales utilizados son nacidos o criados en centros de la Unión. Otro dato interesante es que el 73% de los animales utilizados no habían sido modificados genéticamente. De los alterados genéticamente, 187.070 presentaban fenotipo no patológico, es decir, la alteración resultante no les producía dolor, estrés o angustia y un total de 30.984 sí tuvieron fenotipo patológico, es decir, alteraciones genéticas que les podían producir dolor, estrés o angustia. En la Universidad del País Vasco, los animales con modificación genética han sido el 2,9 % del total y ninguno con fenotipo patológico.

Respecto a los fines para los que se han utilizado esos 808.827 animales, el informe recoge que 448.149 sirvieron a la investigación básica, 5.860 de ellos en la UPV/EHU, es decir, a investigación que no tienen una aplicación práctica específica de los resultados, pero que sirve para conocer la estructura, el funcionamiento y el comportamiento normales y anormales de los organismos vivos y del medio ambiente o para proporcionar un mejor conocimiento de un individuo, de un fenómeno, etc. En esta investigación básica se han dedicado animales a estudios sobre el sistema gastrointestinal, sistema nervioso, oncología, sistema cardiovascular, inmunitario, endocrino y metabolismo, sistema músculo-esquelético, urogenital y reproductor, sobre órganos sensoriales y sistema respiratorio. Además, se han utilizado animales en investigación sobre etología y biología animal, y otra investigación básica en las áreas de Psicología, Química Analítica y Ciencias de los Alimentos.

Otros 161.215 animales en total y 64 en la UPV/EHU, han servido de material de estudio para investigación traslacional y aplicada, que es la que pretende la prevención, profilaxis, diagnóstico o tratamiento de enfermedades u otras anomalías, o sus efectos en los seres humanos, los animales o las plantas. También incluye la evaluación, detección, regulación o modificación de las condiciones fisiológicas en los seres humanos, los animales o las plantas, y la investigación sobre el bienestar de los animales, la mejora de las condiciones de producción con fines agropecuarios y el desarrollo y la fabricación de productos farmacéuticos, alimentos, piensos y otras sustancias o productos, así como la realización de pruebas para comprobar su calidad, eficacia y seguridad.

Hay otros seis tipos de usos con fines científicos que, al menos en este periodo, no se llevaron a cabo en la UPV/EHU: 1) Cumplimiento de exigencias legales (178.921 animales) en materia de producción rutinaria, fabricación, control de calidad, toxicidad y seguridad, comercialización y mantenimiento en el mercado de productos o sustancias, y para evaluar la seguridad y los riesgos de los productos alimenticios y los alimentos para animales. 2) Protección medioambiental (661), es decir proyectos de investigación que buscaban comprender fenómenos como la contaminación medioambiental, la pérdida de biodiversidad y realizar estudios epidemiológicos sobre animales salvajes. 3) Estudios para la preservación de especies (430). 4) Enseñanza Superior y Capacitación, mantenimiento y mejora de las competencias del personal que cría, cuida, manipula, comercializa, transporta, diseña y realiza procedimientos con los animales utilizados para fines científicos (11.149). 5) Mantenimiento de colonias de animales genéticamente alterados no utilizados en otros procedimientos (8.302). Por último, 6) Investigaciones forenses (0).

Hay otro elemento muy significativo que refleja los valores que trata de promover la UE: la notificación obligatoria del grado de dolor, estrés o angustia o severidad del daño  ("sin recuperación", "leve", "moderado" o "severo") que se ocasiona a cada animal durante la investigación. Así, hoy sabemos que el 12,2% de los animales fueron utilizados sin recuperación, es decir que se les sometió a procedimientos que se desarrollaron en su totalidad con anestesia general y que no recobraron la conciencia. El 52,6% experimentaron una severidad leve, que supuso como máximo, un dolor, un sufrimiento o una angustia de corta duración y su bienestar o estado general no sufrió un deterioro significativo como resultado del procedimiento, según el seguimiento diario de los responsables. El 27,4% de los animales experimentaron dolor, sufrimiento o angustia moderados de corta duración o un dolor, sufrimiento o angustia leves de larga duración y su bienestar o estado general pudo sufrir un deterioro moderado. Por último, un 7,7% padeció dolor, sufrimiento o angustia severos o bien moderados pero de larga duración, y su bienestar y estado general sufrió un deterioro importante como resultado del procedimiento.

La exposición de estos hechos no tiene una intención meramente descriptiva. Recordemos que el objetivo es hacer buena ciencia y evitar hacer daño. Para ello es imprescindible conocer qué estamos haciendo en todos los ámbitos, sobre todo cómo y para qué lo hacemos. En esta línea, Europa ha logrado promover, en los últimos 25 años valores compartidos con políticas específicas sobre la utilización de animales con fines científicos. Valores que también comparte la comunidad universitaria. Así se ha establecido que la formación de los investigadores tiene que incluir obligatoriamente la capacitación suficiente y actualizada sobre el bienestar animal y sobre la aplicación de las tres erres en todas las fases de la investigación científica. Las políticas científicas de los países miembros han tenido que disponer legislación, estructuras y financiación en materia de protección de los animales, establecer comités de evaluación obligatoria (CEEA) y dotar de función de control a las autoridades competentes. La ciudadanía tiene información pública sobre cómo y para qué se utilizan los animales en investigación a través de los Resúmenes Anónimos No Técnicos; resúmenes que debe realizar cada investigador sobre su proyecto con animales y que los estados miembros tienen obligación de mantener al alcance de los ciudadanos que quieran consultarlos. La Unión ha creado el Centro Europeo de Validación de Métodos Alternativos (ECVAM) e insiste en que deben introducirse medidas específicas para investigar sobre desarrollo y validación de métodos alternativos, aumentar su uso,  eliminar la repetición innecesaria, las insuficiencias metodológicas o de diseño y los sesgos de publicación y el fraude en la investigación con animales. También existe una iniciativa para mejorar y recoger las revisiones de los estudios experimentales: Collaborative Approach to Meta Analysis and Review of Animal Data in Experimental Studies.

Como miembros de la comunidad universitaria y de la comunidad científica, tenemos la posibilidad directa y concreta de actuar localmente en la promoción de valores globales. Cada uno de nosotros podemos tomar conciencia de su propia actitud hacia los animales y el sufrimiento, formarnos para adquirir y mantener competencias suficientes, asumir la responsabilidad de asegurar un nivel aceptable de bienestar de los animales, ponderar los beneficios esperables evitando su desproporción con el sufrimiento que provocaremos, prestarnos a rendir cuentas sobre los aspectos metodológicos, éticos y legales de nuestra investigación ante las autoridades correspondientes y ante la ciudadanía, y planificar el trabajo de investigación teniendo siempre en cuenta las tres erres: refinar, reducir y reemplazar de W. Russell y R. Burch.

CAMPUSA es un magnífico espacio para contar estas cosas, para felicitar a nuestras compañeras y nuestros compañeros del PAS y PDI, técnicas de animalario e investigadores, por el cuidado del bienestar de los animales en nuestra universidad y para agradecerles su participación como miembros del CEEA de la UPV/EHU. Todas estas personas trabajan infatigablemente, desde hace más de seis años, evaluando proyectos de investigación y ayudando a los investigadores. Ellas han asumido voluntariamente esta responsabilidad por el bien de animales humanos y no humanos.

 

Fotos: Mikel Mtz. de Trespuentes