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Once de los 16 premios extraordinarios de Bachillerato 2025 estudian en la EHU

Los y las galardonadas han escogido grados de lo más variado: desde Física y Matemáticas hasta Publicidad o Derecho

  • Reportajes

Fecha de primera publicación: 28/01/2026

Alvaro, Iñigo, Nora y Ugaitz. | Foto: EHU

Un buen expediente es solo la portada. Dice algo, pero no lo cuenta todo. Detrás hay horas de estudio, dudas y decisiones. Después de cerrar una etapa clave de su formación, hoy, once de los 16 premios de Bachillerato 2024-2025 continúan sus estudios en la EHU. Cinco han optado por dobles grados (tres ADE + Derecho, uno, Business + Economics y otro Física + Ingeniería Electrónica); otros tres alumnos estudian Física; uno más Matemáticas, otro Ingeniería Mecánica y una más, Publicidad y Relaciones Públicas. Pasados los exámenes del primer cuatrimestre, empiezan a descubrir qué significa realmente dar el salto a la universidad, con nuevos ritmos y retos cotidianos.

En el curso 2024-2025, 32.321 alumnas y alumnos cursaron 2.º de Bachillerato en la CAE. De ellos, 655 participaron en las pruebas que organiza el Departamento de Educación para determinar los bachilleres extraordinarios, celebradas el 12 de junio en la Escuela de Ingeniería de Bilbao. Las pruebas incluyeron un ejercicio específico de modalidad, otro de Lengua Castellana y Literatura o Euskera y Literatura, y un tercero de Lengua Extranjera. Además del reconocimiento público, las y los estudiantes premiados reciben una ayuda económica dotada con 1.235 euros.

Hablamos con varios de ellos.

Iñigo Fernández de Prado (Sopela, Bizkaia)

Iñigo

“Fue un gran reconocimiento al trabajo y esfuerzo que había hecho durante el Bachillerato”, explica Iñigo Fernández de Prado, actualmente estudiante de Ingeniería Mecánica en la Escuela de Ingeniería de Bilbao. Fue también una motivación extra para comenzar la universidad con mayor confianza.

El proceso previo a la obtención del premio estuvo marcado por la exigencia. Aunque acababa de realizar la EAU (Evaluación para el Acceso a la Universidad) y no necesitó una preparación extensa, sí reconoce haber sentido presión, ya que se trataba de un examen más complejo de lo habitual. En su caso, la clave no fue una preparación puntual, sino el trabajo a lo largo del tiempo. “La constancia y el esfuerzo diario fueron fundamentales” señala, destacando también el papel imprescindible de su entorno familiar y de un profesorado “magnífico y con gran vocación”.

«La motivación personal marca la diferencia ante las dificultades»

El paso del Bachillerato a la universidad le resulta motivante: “Sorprende ver cómo la teoría se conecta con aplicaciones reales”.

Su elección de la Ingeniería Mecánica responde a una combinación de intereses. Siempre le han atraído las matemáticas y la física, pero buscaba un enfoque práctico que conectara con su pasión por los coches. Con esa claridad proyecta su futuro, imaginándose dentro de unos años trabajando en el sector de la automoción, participando en el diseño y prueba de vehículos y aplicando la ingeniería para mejorar la eficiencia y el diseño de las tecnologías actuales.

Para quienes hoy cursan Bachillerato y aspiran a seguir un camino similar, su mensaje es claro: “la motivación personal es lo que marca la diferencia cuando llegan las dificultades”.

 

Nora Vaquero Sotelo (Errenteria, Gipuzkoa)

 

NoraNora, estudiante del Grado en Publicidad y Relaciones Públicas, en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, opina que este reconocimiento llegó en el momento justo. “Fue un honor, cómo no, pero sobre todo resultó muy alentador”. Para ella, fue la  confirmación de que “todos estos años de trabajo y aprendizaje han dado su fruto”. 

Se apoyó en lo aprendido durante toda su trayectoria académica. “Fui al examen con lo estudiado a lo largo del año —o, mejor dicho, de toda la vida—”, y afirma que “resulta clave la cultura general y la capacidad de establecer conexiones y referencias".

Determinante para lograrlo, fue la curiosidad, y el hambre constante de aprender. “Creo que es imprescindible tener todas las antenas encendidas para atender y cuestionar cualquier información que venga de fuera”, afirma.

El paso del Bachillerato a la universidad ha supuesto un cambio en la forma de organizarse y sacar adelante proyectos. “En Bachillerato estábamos acostumbrados a ‘masticar’ contenidos y soltarlos en los exámenes”, reflexiona. En la universidad, el desafío es recuperar lo aprendido y aplicarlo con sentido. “Muchas veces te colocan automáticamente en las carreras ‘complejas’ o ‘exitosas’, sin tener en cuenta lo que de verdad te gusta”, lamenta. Autoexigente por naturaleza, confiesa que le preocupa tener un trabajo digno en el futuro, pero hay algo que le inquieta aún más: “Me preocupa mucho no ser feliz en ese trabajo”.

«Muchas veces te colocan automáticamente en las carreras ‘complejas’ o ‘exitosas’, sin tener en cuenta lo que de verdad te gusta»

La elección de Publicidad y Relaciones Públicas no fue inmediata, pero finalmente se dejó guiar por una convicción clara: “Aposté por la creatividad”. Considera que hoy más que nunca es necesario reivindicarla, y valora especialmente que se trate de un grado abierto, con múltiples salidas y posibilidades de viajar. Aunque no le gusta encasillarse, reconoce que ahora mismo le atraen especialmente los ámbitos de la moda y el diseño. Soñar a lo grande no le asusta: imagina con ilusión trabajar de directora creativa en una revista como Vogue, participar en producciones audiovisuales o incluso dedicarse a la escritura.

A quienes hoy cursan Bachillerato les lanza un mensaje claro y sereno: "que no se dejen arrastrar por las opiniones ajenas y que apuesten por lo que de verdad les gusta".

 

Ugaitz Zabala Gandiaga. (Sopela, Bizkaia)

Ugaitz

Ugaitz recuerda con ilusión el momento en que vio su nombre entre los premiados del Premio Extraordinario de Bachillerato, sin esconder un toque de humor: “Por el dinero del premio también, no nos vamos a engañar”. En ese momento ya tenía asegurada su plaza en el doble grado de Física e Ingeniería Electrónica en la EHU.

Afrontó las pruebas con tranquilidad, apenas una semana después de la EAU, y sin una preparación específica. “Concretamente para los exámenes del Premio Extraordinario no me preparé mucho”, explica, apoyándose en el trabajo constante realizado durante todo el Bachillerato. En su opinión, el logro es fruto de una combinación de método, constancia y apoyo del entorno. “Durante todo el bachillerato, tener un método de estudio es indispensable”, afirma, destacando también que “el apoyo de los amigos y familiares es imprescindible”.

El paso a la universidad le ha resultado estimulante, al poder centrarse en contenidos más alineados con sus intereses y dejar atrás la presión de la nota de corte. Aunque ahora hay más materia, asegura que lo afronta con calma: “Aunque ahora tengamos más contenido para estudiar, yo me lo tomo con más tranquilidad”.

«Aunque ahora tengamos más contenido para estudiar, yo me lo tomo con más tranquilidad»

Este cambio se ha reflejado también en su forma de estudiar, ahora más basada en la comprensión: “Este año no hay que estudiar tanto de memoria, pero hay que entender lo que se lee”.

El premio no le ha generado presión añadida y mantiene una actitud serena de cara al futuro, sin cerrarse puertas entre la universidad, la investigación o la industria. “Me gustaría que lo que sea que termine haciendo sirva para algo”. A los estudiantes de Bachillerato les lanza un mensaje claro: que no se dejen llevar por el estrés y que, si tienen la oportunidad, se animen a participar, porque “por intentarlo no pierden nada”.

 

Sophie Vasquez Heredia. (Loiu, Bizkaia)

 

Sophie

Para Sophie Vasquez Heredia, estudiante del doble grado en ADE y Derecho en Donostia, el Premio Extraordinario de Bachillerato fue “un reconocimiento al trabajo realizado durante Bachillerato y un estímulo para seguir adelante y perseverar”. Vivió el proceso con tranquilidad, ya que los exámenes llegaron tras la EAU y que muchos de los contenidos ya estaban trabajados.

Mirando atrás, atribuye el logro a la combinación de constancia, vocación y respaldo familiar. El paso a la universidad ha supuesto para ella “una transición fuerte”, marcada por un mayor nivel de exigencia y responsabilidad. Destaca la importancia de la organización y la planificación diaria: “Ahora planifico con más anticipación” y es clara al señalar que “lo de dejar todo para el final no funciona en la universidad”.

«La ética legal no es un límite para la ambición, sino la base más sólida para construir una sociedad donde el esfuerzo realmente vale la pena»

Valora especialmente la dinámica de las clases, que exige atención constante y buenos apuntes, y subraya la necesidad de mantener el equilibrio entre estudio y descanso: “Me gusta hacer deporte y pasar tiempo con mis amigos”. Aunque reconoce que el premio ha generado expectativas, lo afronta con serenidad, convencida de haber “dado lo mejor” con el apoyo de su familia.

Eligió el doble grado en ADE y Derecho por interés y proyección profesional y se imagina en el futuro en el ámbito del derecho económico. Desde su formación, aspira a contribuir a la sociedad con una visión ética y responsable, convencida de que “la ética legal no es un límite para la ambición, sino la base más sólida para construir una sociedad donde el esfuerzo realmente vale la pena”. A los estudiantes de Bachillerato les aconseja confiar en su trabajo, ser constantes y no centrarse solo en las notas.

 

Alvaro Gonzalez del Rio (Zamudio, Bizkaia)

IAlvaro

Para Álvaro González del Río, estudiante del grado de Física en Leioa, el Premio Extraordinario de Bachillerato fue “un reconocimiento a toda una etapa de trabajo y aprendizaje”. Afrontó el examen como “el último esfuerzo del curso” y recibió la noticia por sorpresa, mientras estaba de viaje, con “una gran alegría”.

Atribuye el logro a la “constancia e interés” y vive el paso a la universidad como “una continuación natural” de su formación, aunque con mayor profundidad y exigencia.

Destaca la rapidez con la que se adquieren conocimientos: “Apenas llevamos cuatro meses y hemos aprendido temas que antes parecían inalcanzables”, lo que le ha llevado a asumir un estudio más autónomo. “Es necesario poner mucho más de nuestra parte para ir al día en todas las asignaturas”.

«Me gusta la física porque me gusta entender la causa y la razón de las cosas»

No siente presión añadida por el premio, que considera “una etapa ya cerrada”. Eligió Física por una motivación clara: “Me gusta la física porque me gusta entender la causa y la razón de las cosas”.

Sin definir aún su futuro, afirma que con aportar “un pequeño granito de arena” a la sociedad se daría por satisfecho y anima a los estudiantes de Bachillerato a disfrutar del aprendizaje, convencido de que “cuando uno disfruta, aprender resulta mucho más fácil”.