La presencia de pequeños gránulos de plástico en playas de Donostia y Orio ha llamado la atención sobre una vía de contaminación poco estudiada: las fugas de microplásticos industriales que alcanzan el mar a través de las redes de aguas pluviales. Investigadoras del Grupo Materiales + Tecnologías de la EHU han identificado dos parámetros de control que permitirían detectar estas pérdidas de forma temprana y proponen medidas de contención que pueden incorporarse fácilmente a la normativa de vertidos.
Proponen medidas sencillas que evitarían el vertido al mar de gránulos de plástico por la industria
Investigadoras del Grupo Materiales + Tecnologías de la EHU identifican dos parámetros para controlar pérdidas y la construcción de tanques subterráneos para contener fugas
- Investigación
Fecha de primera publicación: 12/03/2026
Anualmente 1,7 millones de toneladas de plástico llegan a los entornos marinos en forma de residuos. Debido a su lenta degradación natural, los plásticos se acumulan en mares y océanos a un ritmo cuyas consecuencias a largo plazo siguen siendo inciertas. Los microplásticos (de un tamaño inferior a 5 mm) están generando una gran preocupación debido a su ubicuidad y a su capacidad para entrar en la cadena alimentaria. El Grupo Materiales + Tecnologías (GMT) de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU) ha prestado atención a los microplásticos de origen industrial.
En el marco del proyecto ItsasMikro (financiado por el Departamento de Sostenibilidad de la Diputación Foral de Gipuzkoa), el grupo ha constatado durante dos años “una importante presencia de pellets de plástico en playas de Donostia y Orio”. Se trata de pequeñas partículas de plástico, de tamaño granular de unos 2 o 3 mm, utilizadas en la fabricación de productos de plástico, que, “debido a fugas, derrames o vertidos industriales, pueden acabar llegando al mar mediante los sumideros de aguas pluviales —señala la Dra. Amaia Mendoza, investigadora y profesora del grupo—. El problema está en el caudal de agua de lluvia que va barriendo el pavimento de las instalaciones, porque es ahí donde ocurre una gran parte de esas pérdidas”.
“Hasta ahora se ha analizado sobre todo el origen marino de los microplásticos (provenientes de las redes de pesca, de la fragmentación de objetos de plástico de mayor tamaño mal gestionados, etc.); además, actualmente, cada vez se habla más de los microplásticos procedentes de la agricultura. Sin embargo, existe un desconocimiento considerable sobre la contribución a la contaminación de microplásticos desde las industrias, procedentes por ejemplo de su uso como materia prima o de los materiales utilizados en construcción como aislamiento térmico”, explica Mendoza.
Primera señal de alarma
De entre todos los parámetros estándares utilizados en los controles de vertido en aguas pluviales por las agencias de control de la calidad del agua, el grupo GMT ha identificado dos: “Los sólidos en suspensión y los sólidos en suspensión volátiles pueden dar una primera señal de alarma en caso de fuga de pellets o cualquier otro tipo de microplástico industrial, como fibras textiles, microesferas, etc.”.
La Comisión Europea ha aprobado recientemente (noviembre del 2025) un primer reglamento para controlar este tipo de contaminación por pellets, que incluye tanto la manipulación como el transporte de pellets de plástico, y obliga sobre todo a las empresas manipuladoras de plástico más grandes a tomar medidas de contención de este tipo de material. Sin embargo, la investigadora señala que “aunque se trata de un primer paso importante, no va más allá. Actualmente no hay unos parámetros de análisis estandarizados oficiales y aceptados internacionalmente. Además, no incluye otro tipo de microplásticos procedentes de la industria”.
Por tanto, los dos parámetros identificados por el equipo de la EHU podrían ser fácilmente incorporados en las autorizaciones de vertido de la industria del plástico. “Si en primera instancia un análisis de estos parámetros diera valores mayores que los niveles de referencia en las aguas pluviales, habría que comprobar en segunda instancia si realmente hay presencia de pellets o no”, explica. La supervisión de estos parámetros en los puntos de control de vertidos dentro de las redes de aguas pluviales de la industria del plástico “representa una estrategia técnica, económica y medioambientalmente ventajosa para prevenir los derrames de gránulos”, añade.
Medidas de contención
El Grupo Materiales + Tecnologías de la EHU propone algunas medidas para contener este tipo de fugas, entre las que destacan el uso de depósitos subterráneos: “Al igual que en algunas instalaciones se utilizan depósitos subterráneos para la contención y separación de fugas de hidrocarburos, las industrias potencialmente emisoras de microplásticos podrían utilizar tanques subterráneos adaptados, de manera que los microplásticos vertidos pudieran separarse mediante flotación”.
Mendoza afirma que se trata de “medidas y herramientas tangibles” para poner freno a un gran problema: “Son medidas y herramientas que ya se utilizan en la normativa de vertidos. Se pueden incluir de manera muy sencilla y económica en industrias que son potencialmente emisoras de microplásticos. Simplemente se deberían tener en cuenta en el momento de la emisión de una autorización de vertido para este tipo de industria”. La investigadora de GMT señala, además, que “esto mismo se puede ampliar a otro tipo de microplásticos industriales, como los emitidos por empresas de la industria textil que utilicen fibras sintéticas o microesferas que se utilizan en industrias como la cosmética”, y hace hincapié en la necesidad de seguir indagando en el origen industrial de los microplásticos que invaden el entorno marino.
Información complementaria
Este estudio ha sido realizado por Amaia Mendoza Larrañaga y Cristina Peña Rodríguez, del GMT Grupo de Materiales y Tecnologías de la Escuela de Ingeniería de Gipuzkoa, y Ander García Noblia, de la Facultad de Economía y Empresa de Gipuzkoa. El estudio ha contado con la financiación del Departamento de Sostenibilidad de la Diputación Foral de Gipuzkoa y la colaboración de URA (la Agencia Vasca del Agua), de Azti y de Agrupa laboratorios.
Amaia Mendoza es docente en los grados de Ingeniería Industrial e Ingeniería Civil y en el Máster en Ingeniería de Infraestructuras y Construcción Sostenibles.
Referencia bibliográfica
- Prevention and control strategies for non-regulated industrial microplastic spills
- Marine Pollution Bulletin
- DOI: 10.1016/j.marpolbul.2026.119271
