Una torre de babel entorno al patrimonio arquitectónico y urbano contemporáneo
Se celebró la segunda graduación del máster Erasmus Mundus ‘Architectural and Urban Contemporary Heritage-ARURCOHE’
- Crónica
Fecha de primera publicación: 13/04/2026
El estudiantado de la segunda edición del máster Erasmus Mundus Architectural and Urban Contemporary Heritage-ARURCOHE’ de la Universidad del País Vasco (EHU), procedentes de países de todo el mundo: Líbano, Italia, Camerún, Pakistán, Colombia, Grecia, Polonia, Macedonia, Argelia, Turquía, Paraguay, Bélgica y Nepal, recogieron su diploma en un acto celebrado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, en Donostia, quien coordina este programa de excelencia. El Consorcio lo completan la Escuela de Arquitectura del Politecnico di Torino (Italia) y la de Kaunas University of Technology (de Lituania). A través de este programa de excelencia de la Unión Europea, este centro universitario donostiarra ha acogido este año a los 27 mejores estudiantes de Arquitectura e Ingeniería Civil a nivel internacional para realizar la primera parte del curso (seis meses). La segunda parte (otros seis meses), la realizaron en Politecnico di Torino mientras que la tercera parte (misma duración) la desarrollaron indistintamente en de Kaunas University of Technology o en el Politecnico di Torino, incluyendo una nueva estancia en la escuela donostiarra durante dos semanas durante el tercer semestre. En este máster participan cerca de 35 docentes, de los cuales alrededor de 15 pertenecen a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la EHU. El objetivo principal de Arurcohe es la formación de profesionales e investigadores de alta cualificación en la protección, conservación y rehabilitación del patrimonio arquitectónico y urbano contemporáneo. La 2ª edición de Arurcohe defendió sus Trabajos Fin de Master tanto en Turín como en Kaunas con un tribunal mixto formado por profesorado implicado de cada Universidad.
Lauren Etxepare, director del master, subrayó en su intervención que el programa Arurcohe entra en una fase de madurez, y que continúa adelante, llevando a cabo el proceso de selección de los estudiantes de la 4ª edición. “Gracias al hecho de que la arquitectura, la construcción y el urbanismo han sido la base de nuestros cursos y actividades, la propia arquitectura se ha convertido en lenguaje común que nos ayuda a comprender la diversidad de países y culturas de los que procedemos”. El comité académico local, compuesto por Izaskun Aseguinolaza, Enkarni Gomez y el director del programa, dio las gracias por la actitud mostrada por el alumnado.
Etxepare añadió que algunos de los estudiantes iniciarán su carrera profesional en un estudio, una institución o una empresa. “Otros lo harán en sus propios países, y estarán preparados para dirigir equipos y contribuir al desarrollo y el avance de la arquitectura en sus países. Otros continuarán sus estudios cursando un doctorado. En este sentido, las puertas de nuestro programa de doctorado estarán siempre abiertas a los estudiantes de Arurcohe”.
Una experiencia única
María Cabarcas, Carol Al Farraji, Margherita Pensa, Sergio Espinola, Carla Abou, Aliki Kalomenopoulou y Hafsa Aljabri son siete de los 27 estudiantes que han participado en el máster. La selección de estudiantes se llevó a cabo entre más de 300 solicitudes. Para María Cabarcas, procedente de Colombia, el programa le ha ayudado a fortalecer sus habilidades de investigación. “He aprendido sobre nuevas formas de patrimonio de la mano de profesionales expertos. Con ello, he ampliado mi visión sobre la importancia de los diseños del siglo veinte”.
Carol Al Farraji, procedente del Líbano, recuerda lo que alguien dijo una vez: "Soy un museo de todo lo que he amado". Y, mirando retrospectivamente el último año y medio que ha pasado cursando el master, encuentra este dicho particularmente identificable. “Cada ciudad en la que viví, cada persona que amé, cada conversación de la que he sido parte, cada cultura en la que profundicé, cada plato nuevo que conocí y cada interacción que tuve, gracias a este programa, se ha convertido en una parte mejorada de quién soy y cómo elijo comportarme como ser humano. Esto también se extiende a mi desarrollo profesional. Al recorrer diferentes ciudades, explorar el patrimonio del siglo veinte y abordar diversas perspectivas, aprendí no sólo a analizar, investigar y reflexionar sobre mis pensamientos, sino también a escuchar, hacer una pausa y escuchar las experiencias y percepciones de los demás. Cada proyecto se convirtió en una colaboración, cada discusión en una oportunidad de tejer mi propio entendimiento en un tapiz más amplio de conocimientos, cuyos hilos provienen de diferentes orígenes y culturas. Las personas que conocí no eran sólo colegas, sino una familia elegida, singularmente especial, cuya curiosidad, generosidad y coraje me desafiaron a crecer de una manera que los libros de texto y las conferencias nunca podrían hacerlo”. Arurcohe ha sido para Carol más que un programa, “fue una lente”. Y destaca que, si tuviera la oportunidad, elegiría volver a recorrer el mismo camino sabiendo que la llevaría de regreso a las mismas personas, los mismos lugares y la misma versión de sí misma que encontró en el camino. “El programa me ha dejado un museo no solo de artefactos o conocimientos, sino de vidas entrelazadas, de conexiones humanas que, silenciosa pero profundamente, han cambiado quién soy y quién espero llegar a ser”.
Conexiones humanas
Aliki Kalomenopoulou, procedente de Grecia, también destaca como su compañera Carol el efecto ‘lente’ del master. “El concepto de patrimonio en el programa me dio la oportunidad de verlo no solo como una parte importante de la arquitectura, sino también de encontrar las herramientas para personalizarlo y ver la perspectiva de todos los demás lentes personalizados de las personas involucradas. Una lente que se convierte en una conexión humana a través de la interacción. Y ese proceso es lo que hace que toda la experiencia sea tan interesante y única”.
Sergio Espinola, procedente de Paraguay, asiente. Para él también ha sido una experiencia especial. “A nivel personal, me ha ayudado mucho a salir de mi zona de confort, conocer gente de distintos países y abrir un poco más la mente. El ambiente ha sido muy cercano y colaborativo, y eso ha hecho que todo el proceso se viva de una forma más enriquecedora. En cuanto a lo profesional, creo que el programa me ha aportado bastante. Sobre todo, en habilidades como trabajar en equipo, adaptarme a contextos diferentes y tener una visión más crítica. También me ha gustado mucho el enfoque práctico y multidisciplinar, porque te obliga a conectar lo que aprendes con situaciones reales. Si tuviera que quedarme con algo, sería sin duda la combinación entre lo académico y lo humano. Más allá de las clases, me llevo las experiencias compartidas y todo lo aprendido trabajando con otras personas”. De la misma opinión es Margherita Pensa, de Italia, quien subraya que el mejor resultado del master ha sido el aspecto personal. “Estos dieciocho meses me han enriquecido cultural y socialmente. Soy muy diferente a cómo llegué a Donostia hace dos años. ¡Y eso es lo mejor!”.
De la misma opinión es Carla Abou, procedente del Líbano. Ella también cree que más allá de la experiencia académica, Arurcohe le ha cambiado la vida, ha transformado su forma de ver el mundo y su lugar dentro de él. “Fue un viaje lleno de sorpresas y primeras veces; mudándome entre tres ciudades muy diferentes, encontrando un hogar en lugares que nunca me había imaginado y haciendo cosas que solo soñaba hacer. Cada lugar me desafió a su manera, sacándome de mi zona de confort y enseñándome a adaptarme, observar y aprender. Construí más que conexiones: formé una familia en todo el mundo, con personas que me cuidaron, me apoyaron y me inspiraron todos los días a lo largo de este viaje. Arurcohe me brindó experiencias y relaciones que permanecerán conmigo de por vida, y por eso siempre estaré agradecida”.
“Conocer gente de países de los que nunca había oído hablar y otros que nunca esperé encontrar fue una experiencia increíble en sí misma-subraya Hafsa Aljabri, procedente de Omán. Me hizo darme cuenta de que la diversidad es hermosa. Aunque las diferencias a veces pueden traer desafíos en la comunicación o la comprensión, en última instancia amplían nuestras perspectivas y nos ayudan a crecer. Lo que más me fascinó fue la idea de mudarme entre países para completar diferentes partes del programa. Experimentar la arquitectura contemporánea en diferentes contextos enriqueció enormemente mi comprensión arquitectónica. Recomiendo encarecidamente unirse a este programa debido a sus fuertes beneficios académicos y personales. Incluso he realizado talleres para estudiantes de Omán sobre cómo postularse a este programa, ya que creo firmemente en su valor. Espero ver a muchos de ellos en las próximas ediciones de Arurcohe”, concluye Hafsa Aljabri.
