Investigadoras e investigadores del grupo Salud Pública y Epidemiología Ambiental del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa ha analizado cómo afectan las partículas contaminantes de tamaño muy pequeño en las funciones motoras y psicológicas de la población infantil. En este trabajo han participado Aitana Lertxundi y Jesús Ibarluzea, corresponsables de este grupo de investigación y los resultados se han publicado en la revista científica internacional Environmental Epidemiology.
Analizado el efecto de las partículas contaminantes de tamaño muy pequeño en las funciones motoras y psicológicas de niñas y niños
Fecha de primera publicación: 07/07/2025
El interés sobre los efectos de las exposiciones ambientales es grande y creciente, tanto en la población general como en los profesionales de la salud. Entre las exposiciones que presentan mayor impacto en la salud se encuentra la contaminación atmosférica. Concretamente, las partículas de tamaño muy pequeño (también denominadas PM2.5, por su diámetro en micrómetros -millonésima parte del metro-) penetran en el organismo a través del sistema respiratorio y por vía olfativa y afectan a todos los órganos de ser humano. Cada vez vamos conociendo más de estos efectos, llamando la atención su efecto a nivel de sistema nervioso central y sus efectos en el neurodesarrollo, fundamentalmente en el periodo gestacional y en la infancia. De hecho, los efectos en la infancia apuntan a alteraciones en funciones neuropsicológicas básicas como la memoria y la atención, pero es necesaria más evidencia que apoye la toma de medidas que ayuden a reducir dicha exposición, fundamentalmente a la población más vulnerables como las mujeres embarazadas y la infancia, así como a los grupos socio-económicamente y ambientalmente más desfavorecidos.
En este estudio, se ha examinado la relación entre la exposición a partículas pequeñas en el aire del entorno a la vivienda (microgramos/metro cúbico de aire) de las niñas y los niños y su efecto en las funciones motrices más finas (movimiento de dedos y mano) y más gruesas (movimientos que implican al cuerpo), así como en dos funciones psicológica básicas: la memoria y la atención, utilizando siempre test estandarizados y validados. Para calcular los niveles de exposición de cada niña y niño se utilizan datos reales obtenidos con equipos que permiten captar contaminantes de la atmósfera, y utilizando modelos complejos que permiten asignar niveles de contaminantes en distintos puntos del espacio y en distintos momentos. De esta manera, se estimó la exposición a PM2.5 en periodo prenatal (embarazo) y en su infancia. Además, las funciones motoras y psicológicas se evaluaron por neuropsicologos a los 6 años de vida en 1310 niños y niñas de todas las subcohortes del proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente). Con esos datos, el grupo investigador tuvo como objetivo identificar posibles periodos sensibles a la exposición a PM2.5, tanto en la fase prenatal como en la infancia.
Las y los investigadores reconocen que “los resultados fueron más sugerentes que concluyentes”. Por un lado, observaron una relación negativa entre la contaminación por PM2.5 y la atención, en lo que se refiere a la contaminación en el embarazo. Por otro lado, también encontraron una relación negativa con la memoria, en este caso con la exposición a la contaminación durante la infancia. Sin embargo, los resultados no mostraron la suficiente consistencia y han de ser valorados con precaución.
Aunque el impacto de este tipo de estudios no repercute directamente en los pacientes, al investigar la población general, sirven para tener evidencias para establecer medidas eficaces de prevención, es decir, para evitar o minimizar la aparición de las enfermedades. Esto se debe a que se estudian potenciales factores de riesgo, que han de ser confirmados, en la población general o en un grupo determinado de la misma, a qué niveles (altos o bajos) afectan, o si esos efectos dependen de las características del contexto social o del contexto propio fenómeno que se está estudiando.
“Con este tipo de estudios esperamos contribuir a la toma de medidas en relación a la contaminación atmosférica por parte de las administraciones implicadas y también a sensibilizar a la ciudadanía, con el objeto de reducir los efectos del principal contaminante ambiental sobre diversas enfermedades y en la mortalidad asociada a las mismas”, señalan desde el grupo investigador.
El proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente) se lleva a cabo con la participación de madres y niños/adolescentes de 6 subcohortes: Granada, Menorca, Asturias, Valencia, Sabadell y la subcohorte de Gipuzkoa. El proyecto, a lo largo de los 20 años de existencia, ha contado con la financiación de los ayuntamientos de la zona de estudio (Goierri y Alto y Medio Urola), de los Departamentos de Salud de las distintas CC.AA., entre ellos la Dirección de Salud Pública del Departamento de Salud del Gobierno Vasco, de la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Instituto de Salud Carlos III, y de diversos proyectos europeos. Asimismo, han colaborado muchos profesionales sanitarios de los hospitales o centros de salud involucrados. Además, este estudio, cuenta con la dirección de investigadores del grupo de la Universidad de Baylor, (Houston, Texas) y la financiación del Instituto Nacional de Salud de los EE.UU.
Finalmente, el grupo investigador agradece “la generosísima colaboración de las familias que han participado en el estudio y fundamentalmente la de las madres participantes y la de los infantes, ahora adolescentes, de este Proyecto.”