Una investigación del equipo de Eugenia Marín confirma que enfrentarse a pruebas al adquirir conocimientos es más eficaz que solo releer el material de estudio, porque los errores cometidos en las evaluaciones, si son seguidos por un feedback correctivo, favorecen la memorización. Han concluido que los beneficios se producen tanto si las pruebas se aplican antes como después de estudiar. El trabajo destaca la necesidad de cambiar la percepción del error en el aprendizaje.
Cometer errores, lejos de ser perjudicial, puede mejorar el aprendizaje
Según un estudio de la EHU, ponerse a prueba durante el aprendizaje, incluso aunque dé pie a equivocarse, es una estrategia más efectiva que la simple relectura
- Investigación
Fecha de primera publicación: 09/02/2026
Aunque fallar es un elemento intrínseco del aprendizaje, tradicionalmente en los entornos educativos se ha tendido a evitar el error por temor a que interfiera en la memoria. Sin embargo, cada vez existen más evidencias de que equivocarse, lejos de ser perjudicial, puede mejorar el aprendizaje. Así lo confirma una investigación dirigida por Eugenia Marín: “El estudio demuestra que el aprendizaje con errores es una estrategia sólida y eficaz. Hemos analizado cómo incorporar pruebas a la hora de adquirir nuevos conocimientos, permitiendo o incluso fomentando el error durante el aprendizaje, da mejores resultados que los métodos que se basan solo en releer la materia de estudio”, afirma la investigadora del grupo Aprendizaje y Cognición de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU).
Dicha conclusión la han extraído de varios experimentos realizados concretamente para conocer el efecto de cuándo se introducen las pruebas en las sesiones de aprendizaje. En este sentido, la investigación de la EHU tenía como objetivo determinar en qué circunstancias temporales los errores mejoran la memoria. El material que debían memorizar los y las participantes consistía en 108 pares de palabras débilmente relacionadas semánticamente (p. ej., foca–pelota). “Queríamos comprobar si es más conveniente realizar las pruebas después de la exposición al contenido de estudio (post-test) o realizarlas antes (pre-test), activando los conocimientos previos relacionados y expectativas pese a que se desconociese el contenido y esto llevara a cometer errores”, explica Marín.
Los resultados muestran que el orden de las pruebas no es un factor determinante: “Las personas que realizaron el pre-test o el post-test obtuvieron resultados similares entre sí y, en ambos casos, mejores que los y las participantes del grupo que no realizó ninguna prueba”, añade. De esta manera, el estudio revela que quienes utilizaron como estrategia de aprendizaje el pre-test o el post-test obtuvieron más aciertos en el examen final que quienes se limitaron a leer las parejas léxicas durante la fase de estudio.
Por lo tanto, los hallazgos del trabajo de la EHU confirman que el aprendizaje a partir de errores es una estrategia sólida y generalizable, y señalan varias maneras eficaces de aplicarla. “En el aula, se puede realizar una prueba después de haber expuesto un contenido para afianzar lo aprendido, o plantear un cuestionario sobre un tema aún no abordado al comienzo de la clase. Es más, en otra investigación hemos comprobado que, incluso planteando el pre-test al final de una clase y proporcionando el feedback en otra sesión, hasta dos días más tarde, sigue siendo una estrategia efectiva”, explica Marín.
Asimismo, la investigadora subraya que no solo se trata de métodos aplicables por el profesorado y anima a emplear las pruebas a nivel individual por parte del alumnado: “Por ejemplo, alguien que esté estudiando, antes de empezar con una nueva materia, puede mirar qué tema se va a tratar próximamente y preguntarse a sí mismo qué sabe sobre ello. También, uno puede autoexaminarse después de haber trabajado la materia, como parte de la preparación”.
Tendencia a subestimar las estrategias de aprendizaje con errores
La investigación de la EHU también recoge la percepción de los y las aprendices sobre las diferentes estrategias de aprendizaje. Antes de finalizar los experimentos preguntaron a los y las participantes si creían que era más beneficioso experimentar errores o respuestas correctas y la mayoría se decantó por el aprendizaje sin equivocaciones. Es decir, por métodos como releer la información.
“En general, se infravalora el potencial de incorporar pruebas y cometer errores en la fase de aprendizaje. Esto se debe a que cuando reestudiamos o releemos algo tenemos una sensación de fluidez, de que tenemos toda la información accesible en nuestra mente y que lo hemos aprendido. Sin embargo, ponernos a prueba y comprobar que hemos sufrido el efecto del olvido, nos desagrada porque pone en evidencia que hay cosas que no hemos llegado a aprender. Por ello, aunque las estrategias de aprendizaje que más esfuerzo nos exigen son las que dan mejores resultados de memoria a largo plazo, metacognitivamente, pensamos que no son tan eficaces”, aclara la doctora Marín.
La autora de la investigación subraya que el mejor aprendizaje a largo plazo implica esfuerzo: “Aunque sintamos más comodidad cuando releemos o subrayamos, lo que realmente deja una huella significativa a largo plazo son los métodos que nos obligan a hacer un mayor esfuerzo; por ejemplo, cuando intentamos recuperar y nos enfrentamos a nuestros propios errores. El error es un motor del conocimiento y es importante normalizarlo en el proceso de aprendizaje”.
Información adicional
Eugenia Marín es doctora en Psicología, y docente e investigadora del Departamento de Procesos Psicológicos Básicos y su Desarrollo. Imparte clase en el Grado en Psicología y en el Máster en Neurociencia Cognitiva del Lenguaje. Actualmente su principal línea de investigación se centra en examinar la eficacia de diferentes estrategias de aprendizaje. Esta investigación forma parte de un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades llamado “Testing, errors and learning” del que Eugenia Marín es la investigadora principal. El artículo ha sido publicado junto con Yeray Mera y Nataliya Dianova. Mera actualmente es docente del Grado de Psicología, y este artículo incluye parte de su tesis doctoral defendida en 2025 y dirigida por Marín; y Dianova es investigadora predoctoral de la Facultad de Psicología bajo la dirección de Marín.
Referencia bibliográfica
- Testing before learning; Exploring the robustness of the pretesting effect
- Memory and Cognition
- DOI: 10.3758/s13421-025-01813-x