El pasado viernes falleció nuestro compañero José Antonio Madariaga, catedrático de Termodinámica (Física Aplicada). Alguien me comentó un día que era tan vasco como el paisaje. Yo diría más, era como el paisaje, sereno, amable, fiel, no molestaba, siempre estaba ahí... Eso era Joseba, un hombre como su Gorbea, desbordante en cualidades humanas. Podíamos hablar de ellas pero, desde aquí, parece obligado centrar estas líneas en torno a su faceta académica, aunque sea con brevedad.
In memoriam: José Antonio Madariaga
- Crónica
Fecha de primera publicación: 05/02/2016
Cumplió, con creces, su compromiso con la investigación. Es uno de los autores de referencia en las revistas de mayor impacto en las que se publican artículos sobre teoría de transporte. En particular, sobre diferentes aspectos de la difusión. Temática a la que dedicó su mayor esfuerzo. Ya jubilado seguía divirtiéndose con interpretaciones teóricas de experimentos realizados por antiguos doctorandos. Así tuvimos la suerte de seguir disfrutando de él, y con él, en sus visitas, al menos dos veces por semana, al laboratorio.
Como era bien conocido, Joseba huía de cualquier puesto administrativo. Sin embargo, su sentido de responsabilidad hizo que aceptara, en dos momentos críticos, los nombramientos de Decano y Vicerrector. En la Facultad era necesario encajar armónicamente el movimiento surgido desde posiciones reivindicativas que mezclaban ideologías políticas con temas culturales y lingüísticos. Cuando le pedimos ese sacrificio lo aceptó con esa elegancia que impregnaba todas sus actuaciones. Gracias a su buen hacer la Facultad ha sido un modelo a seguir en el ámbito de la convivencia y la tolerancia. El segundo sacrificio fue cuando se le pidió que colaborase con el Rector en la pacificación y ordenación de la UPV/EHU desde un puesto de Vicerrector, algo parecido a: "adjunto al Rector". Allí permaneció durante los cuatro años en los que la Universidad volvió a despegar.
Por último, hay que resaltar que Joseba disfrutaba en su faceta de Profesor. Algo que ejerció siempre, incluso durante sus responsabilidades administrativas. Nunca dejó de impartir su docencia. Fue un excelente Profesor. Tenía una capacidad extraordinaria para entender todas las sutilezas que subyacen detrás de una de las disciplinas del primer ciclo. En particular de la termodinámica. Fue un ejemplo a imitar en dos de los aspectos importantes, que él mantenía, sobre la docencia: Solo se explica bien lo que se entiende muy bien y, que desde una posición de seriedad se puede atender a los alumnos con el respeto debido. Sus espléndidas anotaciones de clase son una prueba de su esfuerzo en elaborar algo propio y de la profundidad de su conocimiento.
Hoy nos queda el recuerdo de un excelente profesor. De esos que en las Universidades de prestigio, se les pide que queden hasta que él quiera. Joseba, hoy, desde Allí, podrás comprobar que estarás siempre en nuestro recuerdo.
Manuel J. Tello
Profesor emérito de la UPV/EHU