euskaraespañol

Sare sozialak campusa

Víctor Manuel Amado, observador electoral internacional

«Oriente Medio sigue con los problemas estructurales de los últimos 30 años»

  • Entrevista

Fecha de primera publicación: 12/02/2016

El estallido de la primavera árabe despertó un inusitado interés por parte de la opinión pública y de la comunidad académica. A pesar de ello, no se ha dado un seguimiento adecuado a las profundas transformaciones socio-políticas experimentadas en Oriente Medio y el Magreb en los últimos cinco años.

La reciente publicación del libro ‘La primavera árabe revisitada: retorno del autoritarismo, choque de islamismos', dirigida por Ignacio Álvarez-Ossorio Alvariño, aporta las claves interpretativas necesarias para comprender la evolución de las transiciones árabes. El profesor Víctor Manuel Amado, investigador el Instituto de Historia Social ‘Valentín de Foronda' de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, participa en esta obra con un capítulo dedicado a ‘Egipto: De Mubarak a Sisi. Ejército y autoritarismo'. Además de experto en la región, es observador electoral internacional y ha estado en varios de los procesos electorales de Oriente Medio, y de otras zonas en conflicto.

Usted participa en este libro con un capítulo dedicado a Egipto.
Sí, efectivamente. Formo parte de esta obra que, a su vez, es producto de las investigaciones que estamos abordando una serie de investigadores e investigadoras dentro del proyecto I+D ‘Las revueltas árabes: actores políticos emergentes y reconfiguración de la esfera pública en el Norte de África y Oriente Medio', financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.

Los informativos se centran ahora en lo que está ocurriendo en Siria, pero toda la zona sigue siendo un polvorín…
No sé si la palabra polvorín es la más adecuada o es, con todos los respetos, excesivamente periodística. Lo cierto es que Oriente Medio sigue con los problemas estructurales de los últimos 30 años: desigualdad económica, nepotismo, autoritarismo y corrupción, más el ya, aparentemente, no tan apremiante conflicto palestino-israelí. A estos problemas, se les ha añadido un fenómeno tan novedoso y tan grave como es el ISIS, que además de provocar conflictos armados, ha reavivado las tensiones geopolíticas regionales, especialmente entre el mundo sunni, liderado por Arabia Saudí, y el shií, liderado por Irán. Y si eso fuera poco, se está produciendo además, dentro del islam sunni, un choque de islamismos entre opciones rigoristas, como son el wahabismo y el salafismo, especialmente. En fin, que a los problemas estructurales se les han unido algunos fenómenos de nuevo cuño. Después de decir esto que el lector o lectora califique la situación…

Ha sido observador internacional en numerosos procesos electorales y zonas de conflicto, y conoce el terreno de primera mano. ¿Hay alguna solución?
Sí, soy observador electoral internacional y he estado en una parte significativa de procesos electorales en Oriente Medio, los menos por cierto. Soluciones siempre hay, voluntad política y coyuntura propicia la hay menos. En el caso del conflicto árabe-palestino-israelí es claro, dos estados viables, uno Israel y otro Palestina, y que los países árabes reconozcan la legitimidad del estado judío de Israel. Para eso, todos los actores deben tener actitudes proactivas y una decidida voluntad política. El caso de Egipto es muy complejo, pero todo debería de pasar por una democratización real del país y una equitativa redistribución de los recursos.

¿Qué cree que debería hacer la comunidad internacional?
Depende de los casos. En el conflicto árabe-palestino-israelí, presionar a cada uno de los actores implicado en relación a lo que se espera de ellos por una parte y, por otra, acompañar a estos actores en la búsqueda de un acuerdo. En Siria, a finales de enero han comenzado las negociaciones para un intento de acuerdo de paz. En sí, eso es un paso muy importante.

«Soluciones siempre hay, voluntad política y coyuntura propicia la hay menos»

En segundo lugar y sobre la dimensión del ISIS en el conflicto sirio y de la actuación de este grupo terrorista en Irak, hay que combinar varios tipos de actuaciones. De un lado, aquellas de índole operativo. Es decir, de carácter militar y sobre el terreno, en Irak y Siria, y policial, de lucha contra el terrorismo, en Europa. De otro lado, un trabajo intenso y compartido a nivel de inteligencia contra los fenómenos de terrorismo yihadista (retornados, lobos solitarios, ciberterrorismo…). Y por último y desde mi punto de vista a la larga la más efectiva, una lucha sin cuartel sobre todo en Europa contra los procesos de radicalización. O se combinan estos tres planos, militar, antiterrorista y lucha contra la radicalización, o no habrá avances en la cuestión ISIS.

¿Cómo se llega a ser un observador internacional?
Para ser observador electoral Internacional hay que hacer un curso de capacitación. Lo convoca el Misterio de Exteriores de manera discrecional y depende de necesidades. Para presentarse al mismo, suelen ser pocas plazas, es imprescindible tener un nivel C1 de inglés y/o francés. En cualquier caso, las condiciones pueden variar en cada convocatoria. Nuestro Instituto Universitario de Historia Social Valentín de Foronda, del que soy investigador, organizó en diciembre de 2011 un curso oficial de este tipo junto con el MAEC. Y me consta que gente que sacó la acreditación en aquel curso ya ha hecho misiones electorales.

¿En qué consiste este trabajo?
Se trata de hacer una evaluación imparcial e independiente de los procesos electorales, la observación electoral internacional ha acompañado los numerosos procesos de fortalecimiento democrático iniciados en estos últimos 30 años. Se ha convertido en la expresión más visible del compromiso de la comunidad internacional con la promoción de los derechos humanos y los valores democráticos.

«Nuestra presencia fortalece la confianza del electorado y reduce el fraude»

¿Qué implica esto para los países receptores?
Los potenciales beneficios derivados de la presencia de una misión de observación electoral son numerosos: reducción de los niveles de fraude, mitigación de los conflictos, fortalecimiento de la confianza del electorado en el proceso electoral, función testimonial esencial, fortalecimiento institucional y mejora de los procesos electorales mediante la elaboración de recomendaciones.

¿Dónde ha estado como observador?
En misiones como tal en Ucrania (2010), Azerbaiyán (2010), Perú (2011), Zambia (2011), Rusia (2012), Egipto (2012), Pakistán (2013), Afganistán (2014) y Sri Lanka (2015). A nivel de political expert, en las denominadas exploratory missions en países como Libia, Túnez o Palestina.

Suponemos que todos estos viajes estarán llenos de anécdotas.
Una de las más intensas, por razones obvias, fue la de Afganistán. Pero en fin, esas son batallitas del abuelo cebolleta. Como anécdota, contaría lo que me sucedió el verano pasado, el del 2015, que estuve de Long Term Observer un mes y medio en Sri Lanka, dentro de la Misión de Observación Electoral de la UE para las elecciones legislativas. Estaba con mi equipo ubicado en la costa este, en la ciudad de Batticaloa, y nada más llegar pasamos por una carretera que se llamaba Munich-Vitoria fridenship road. Pensé que hacía referencia a la ciudad brasileña, pero días más tarde vi un cartel en el que ponía que la ciudad de Vitoria-Gasteiz había colaborado a la reconstrucción de esa localidad tras el tsunami del 26 de diciembre de 2004. Realmente el mundo es un pañuelo.

¿Ha pasado miedo en alguna ocasión?
Sí, varias veces y las que quedan…

¿Tiene planeado un próximo viaje?
Bueno, de momento me voy con los alumnos a Irán esta Semana Santa y, como observador, donde me envíen. Me imagino que durante el verano puede ser Afganistán otra vez, Siria menos probable, Uganda, Perú… en fin, quién sabe.

 

Fotos: UPV/EHU.