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Miguel Ángel Vesga Carasa
Ser joven y donar sangre: qué es importante conocer
Director del Centro Vasco de Transfusión y Tejidos Humanos
- Cathedra
Fecha de primera publicación: 30/09/2016
La donación de sangre sigue siendo el elemento de fondo de frecuentes mensajes desde el sistema sanitario a la población general. Aunque se trata de una actividad muy organizada y que no debe estar sometida a la improvisación (necesitamos que todos los días quinientas personas se acerquen a nuestras unidades de donación), existen momentos de riesgo de carencia que obligan a llamamientos especiales.
Y es que los casi 300.000 componentes y derivados de la sangre que precisan nuestros hospitales al año no pueden conseguirse de otra manera. Es posible que algunos de ellos puedan obtenerse de "forma artificial" en las próximas décadas, pero por ahora no podemos.
Nuestra comunidad ha mostrado siempre una sensibilidad especial por la donación, siendo muy positivas las respuestas ante las llamadas cotidianas y las extraordinarias. Sin embargo, y recientemente, la dificultad de conseguir un número de donantes regulares se ha incrementado. Existen dos razones fundamentales:
La primera es el envejecimiento de nuestra población. Los donantes de sangre cesan su actividad como donantes a los 65 años. Es evidente la alta proporción de personas que superan esa edad en nuestro entorno. La fidelidad hacia la donación de personas con muchos años como donantes es extraordinaria, y la pérdida de un donante de estas características implica frecuentemente la pérdida de 3 o 4 donaciones al año. Es muy destacable el ofrecimiento de los jóvenes a la donación, y anualmente se incorporan no menos de 7.000 a nuestros registros, pero se necesitan más para poder remplazar a los anteriores.
La segunda es el rápido ritmo de nuestro sistema de vida y los hábitos en el modo de afrontar la rutina. Ni los horarios laborales ni la organización del trabajo, en su precariedad, facilitan con frecuencia el acercamiento a las unidades de donación. Intentamos aproximarnos al entorno natural de nuestros ciudadanos para simplificar la decisión de donar, y como sociedad debemos aprovechar estas colectas móviles que tantos recursos precisan. En la actualidad, se organizan desde el Centro Vasco de Transfusión de Osakidetza más de cincuenta colectas semanales por toda la geografía de la comunidad.
Otro elemento muy importante de este segundo punto es la globalización. Nuestras prioridades, como servicio transfusional, son la suficiencia y la seguridad. Los componentes que utilizamos en la transfusión deben ser seguros, y ello implica disponer de criterios de selección de donantes, pruebas de laboratorio y métodos de procesamiento de la sangre altamente monitorizados, y utilización de tecnología contrastada de última generación. Es muy importante seguir las indicaciones de nuestros expertos sanitarios de las unidades móviles, ser sinceros y responsables en las preguntas del cuestionario y resolver todas aquellas dudas que nos puedan surgir. Somos afortunados de vivir en una sociedad libre en sus movimientos, pero que tiene como contrapartida la proximidad de ciertos riesgos de carácter infeccioso que deben ser gestionados con rigor, como por ejemplo los recientes virus del Zika, Nilo Occidental, etc., y que pueden tener un impacto en la seguridad transfusional.
La donación de sangre, además de ser un acto sencillo que puede ayudar a muchas personas a vivir, o a vivir en mejores condiciones, es un acto bueno para nosotros mismos por dos razones. La primera es que, en algún momento de nuestra vida, casi todos, o muchos de nosotros y de nuestras personas queridas, necesitaremos este tipo de tratamiento. Crear una red sólida de donación es la mejor manera de asegurar que cuando lo precisemos, funcionará. Y también porque ser donante de sangre nos hace más conocedores de aspectos importantes de nuestro sistema de vida que van a influir en nuestra salud, y nos convierte en personas más responsables a la hora de mantener nuestra salud y la de los que nos rodean.
Recordad, cada día Euskadi necesita 500 donantes de sangre. Estas donaciones serán procesadas con la mayor garantía de seguridad, calidad y confidencialidad por el CVT de Osakidetza, y los componentes obtenidos serán proporcionados sin ningún ánimo de lucro a todos los centros hospitalarios de nuestra comunidad. Cada año necesitamos que 8.000 jóvenes de más de 18 años se incorporen como nuevos donantes para garantizar la sostenibilidad del sistema público de donación, que ayuda a recuperar la salud y la vida de más de 50.000 personas anualmente sólo en nuestra comunidad.
Fotos: Mikel Mtz. de Trespuentes. UPV/EHU