Asier Madarieta, investigador del grupo HGI de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU), analiza los procesos de compresión y deformación de la corteza terrestre en la zona de convergencia entre Eurasia y África en el Mediterráneo occidental. Su trabajo contribuye a una comprensión más precisa de esta compleja región de contacto y permite avanzar en la identificación de las fallas y estructuras que pueden generar terremotos o deformaciones en la península.
Nuevos datos geodinámicos revelan que la península ibérica gira en la dirección de las agujas del reloj
Los recientes registros de terremotos y satélites ponen de manifiesto la manera en que interactúan la placa eurásica y la africana, así como las posibles consecuencias de su colisión en la península ibérica
- Investigación
Fecha de primera publicación: 10/12/2025
Las placas tectónicas pueden concebirse como grandes fragmentos móviles situados sobre la superficie terrestre. El desplazamiento continuo de estas placas genera esfuerzos significativos que se manifiestan en forma de deformación o de terremotos en sus límites. «La placa eurásica y la africana convergen a un ritmo de 4–6 mm al año. La frontera entre ambas es muy nítida tanto en el océano Atlántico como en la zona de Argelia, mientras que al sur de la península ibérica resulta mucho más difusa y compleja», explica Asier Madarieta, investigador de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU).
En el Mediterráneo occidental, el dominio de Alborán determina integralmente la configuración de la frontera entre las placas eurásica y africana. Esta región se está desplazando hacia el oeste y favorece el desarrollo del arco activo de Gibraltar, conectando la cordillera Bética con la del Rif. «Hasta ahora no conocíamos con precisión la naturaleza de la frontera en esta zona, y continúa siendo objeto de debate cuáles son los procesos geodinámicos que tienen lugar allí», señala Madarieta.
En un estudio encabezado por el investigador de la EHU, se han caracterizado los procesos dinámicos más relevantes que se desarrollan en esta frontera difusa entre las placas eurásica y africana: «Hemos analizado la relación entre la tensión de la corteza terrestre y la deformación superficial en el sector occidental del Mediterráneo, en la frontera entre ambas placas situadas entre la península ibérica y el noroeste de África», explica el investigador del Grupo de Investigación Procesos Hidro-Ambientales (IDH). Para ello, han calculado los campos de esfuerzo y deformación de la región «a partir de los datos de los terremotos registrados en los últimos años y de la información sobre la deformación obtenida mediante datos satelitales».
Nuevos datos para avanzar en la investigación
La comparación entre ambos aspectos permite comprender de manera más completa los procesos geodinámicos y tectónicos. En el estudio se han obtenido numerosos datos nuevos sobre la frontera entre las placas eurásica y africana, lo que ha permitido «una mejor definición». De este modo, «hemos podido determinar qué segmentos fronterizos están ya afectados por la colisión entre Eurasia y África y cuáles siguen condicionados por el desplazamiento hacia el oeste del arco de Gibraltar», explica el doctor Madarieta.
«Los nuevos datos confirman que la península ibérica está girando en el sentido de las agujas del reloj», señala. «De los datos obtenidos se desprende que el arco de Gibraltar juega un papel importante en la frontera entre Eurasia y África. La deformación provocada por la colisión entre Eurasia y África al este del estrecho de Gibraltar es absorbida por la corteza del arco de Gibraltar, lo que impide que dichos esfuerzos se transmitan hacia la península ibérica. «En cambio, al oeste del estrecho se produce un choque directo entre Iberia (placa euroasiática) y la placa africana, lo que creemos que puede favorecer que los esfuerzos se transmitan hacia el suroeste de Iberia. Esto empujaría la península por dicha zona y provocaría su giro en sentido horario».
Los campos de esfuerzo ofrecen información sobre los procesos geodinámicos, mientras que los de deformación muestran cómo responde y se deforma la superficie terrestre bajo dichos esfuerzos. «Sin embargo, no resulta sencillo identificar la estructura geológica particular que provoca esta deformación», puntualiza. Con los nuevos datos es posible acotar las zonas donde se encuentran —o podrían encontrarse— las fallas activas, es decir, aquellas estructuras capaces de generar terremotos. «En Iberia hay áreas donde se observa una deformación significativa o donde ocurren terremotos, pero desconocemos qué estructuras tectónicas están activas en dichos emplazamientos. Estos nuevos campos de esfuerzo y deformación nos indican hacia dónde debemos dirigirnos para buscar estas estructuras. De esta forma, podremos determinar qué tipos de pliegues y fallas existen, cómo se producirá su movimiento, qué tipo de terremotos pueden generar y qué magnitud podrían alcanzar».
En la península ibérica se está desarrollando la base de datos relativa a las fallas activas de Iberia (QAFI, Quaternary Active Fault database of Iberia). Pese al enorme trabajo realizado, aún queda un largo camino por recorrer en diversas zonas, especialmente en el oeste de los Pirineos (Navarra) y en el sector occidental del arco de Gibraltar, entre Cádiz y Sevilla. Por lo tanto, resulta imprescindible llevar a cabo estudios geológicos y geofísicos detallados en estos territorios, al objeto de identificar, caracterizar y evaluar el potencial sísmico de las estructuras responsables de la deformación», señala Madarieta.
Una pequeña ventana de la evolución geológica
Se sabe que los cambios geodinámicos son extremadamente lentos y que los datos satelitales y los registros sísmicos precisos, por su parte, son relativamente recientes. «Estos datos nos ofrecen tan solo una pequeña ventana de la evolución geológica. La mayoría de los registros sísmicos de alta precisión surgen a partir de 1980, y los datos satelitales precisos se obtienen únicamente a partir de 1999, mientras que los procesos geodinámicos se miden en millones de años. Es por ello por lo que resulta fundamental realizar análisis integrados de todas las fuentes de información disponibles», afirma.
El investigador sostiene que la base de datos generada en el estudio ha complementado las bases de datos previamente empleadas, lo que contribuye a «incrementar la fiabilidad de los resultados y conclusiones». A partir de ahora, «los datos aumentarán de forma exponencial; entre otros aspectos, será posible calcular con mayor precisión las deformaciones, incluso en áreas donde la información disponible es limitada».
Información adicional
Asier Madarieta Txurruka es investigador del Departamento de Geología de la EHU. Esta investigación ha sido financiada por el Gobierno Vasco, que también ha otorgado al investigador una beca para el desarrollo de su investigación posdoctoral. Gracias a dicha ayuda, Madarieta está participando en una estancia en la Universidad de Palermo. Además de Madarieta, el estudio cuenta con la colaboración del personal investigador de la Universidad de Palermo y de la Universidad de Granada, entre otras instituciones.
Referencia bibliográfica
- New insights on active geodynamics of Iberia and Northwestern Africa from seismic stress and geodetic strain-rate fields
- Gondwana Research
- DOI: 10.1016/j.gr.2025.08.020
