Erdi Aroko Landa Eremuko Ikasketen Taldearen aurkezpena

Unitate Elkartuaren aurkezpena

Euskal Herriko Unibertsitatearen ERDI AROKO LANDA EREMUKO IKASKETEN TALDEA 2008/2009ko ikasturtean sortu zen, hainbat taldetako kideek lankidetzan eginiko ikerketa-ekintzen emaitza gisa. Lankidetza horretan zeuden; alde batetik, Eusko Jaurlaritzaren Gizartea, boterea eta kultura Euskal Herrian (XIV-XVI. mendeak) ikerketa-talde egonkortuko kideak eta Euskal Herriko Unibertsitatearen Letren Fakultateko Geografia, Historiaurrea eta Arkeologia saileko beste hainbat kide; eta bestetik, CSICeko Historia Institutuaren QUAESTIO. Sociedades medievales: marcos, redes y procesos ikerketa-taldeko kideak eta CSICeko Historia Institutuko Arkeobiologia taldeko kideak. Era berean, CSICeko Historia Institutuaren unitate elkartua izateko proposamena egin zen, taldea CSICren I+Gko UNITATE ELKARTUTZAT hartzeko.

CSICren I+Gko UNITATE ELKARTUA izateko proposamena Ikerketa Zientifikoen Goi Mailako Kontseiluaren Gobernu Kontseiluak eta Euskal Herriko Unibertsitatearen Gobernu Kontseiluak onartu zuten. Erdi Aroko Landa Eremuko Ikasketen Taldea CSICren Unitate Elkartu gisa onartzeko, bi erakundeek lankidetza-hitzarmen bat sinatu zuten Leioan, 2009ko azaroaren 20an.

Objetivos (2017-2020)

El Objetivo General es explorar el mundo rural medieval desde la noción de “sistemas socio-natural” como vía para hacer converger los enfoques sociales y medioambientales, superando las tradicionales dicotomías "ser humano/medio" o "sociedad/naturaleza". El carácter multidisciplinar de los equipos guarda correlación con este enfoque.

Desde este planteamiento pretendemos contribuir a comprender la trayectoria histórica de los sistemas socio-naturales, para producir una historia en la que los aspectos sociales y ambientales dialoguen en plano de igualdad y en la que los actores humanos sean parte activa de las dinámicas ambientales en la misma medida en que los procesos del entorno físico condicionan y moldean a las comunidades rurales y a los edificios sociales erigidos sobre ellas. Pensamos que los resultados obtenidos hasta ahora avalan la validez de esta aproximación. Para el período 2017-2020 pretendemos explotar a fondo las dos principales fortalezas de los equipos involucrados en este convenio: su carácter multidisciplinar y el equilibrio entre afinidad y complementariedad, que permite fortalecer las líneas de colaboración ya existentes y abrir canales nuevos de colaboración.

Mantenemos, igualmente, los cuatro ejes preferentes de actuación que han animado las actividades de los dos períodos precedentes:

  1. Un enfoque renovado de las fuentes textuales, atento a sus procesos de génesis y transmisión, así como los contextos sociales de su utilización.
  2. La atención a las escalas de los procesos sociales y a las formas en que los marcos locales y los escenarios de mayor escala se manifiestan, tanto en los aspectos socioeconómicos como en el terreno de las representaciones y la ideología.
  3. El énfasis en la capacidad de la arqueología del medio rural, los asentamientos campesinos y los paisajes agrarios para revelar la complejidad social, en su conjunto.
  4. La explotación de la creciente potencialidad de la arqueo-biología para producir nueva información, de importancia cada vez mayor no sólo para comprender los cambios medioambientales, sino también los procesos sociales con los que éstos se articulan.

En el período 2017-2020 nos proponemos abordar dos objetivos específicos de investigación, los cuales involucran, de manera variable, a todos los componentes de la UA y serán desarrollados a través de actuaciones específicas, en el marco de los proyectos financiados especificados en la memoria y de otros a los que se concurra en el futuro.

a) Espacios locales, acción campesina y complejidad social. Este frente de trabajo está ya iniciado en el marco del proyecto del Programa Retos de la Sociedad que se reseña en la memoria y al que contribuyen sendos subproyectos por parte del CSIC y la UPV/EHU. Actuaciones en este sentido se han venido sucediendo durante los períodos precedentes de esta asociación y se pueden considerar ya una bien línea consolidada. En el programa planteado para los años próximos se pone el énfasis en el papel de las comunidades campesinas en la génesis de los espacios rurales, con una especial atención a los recursos comunales y las formas de organización colectivas que regulan el acceso a los mismos y la gestión de su sostenibilidad. Una de las señas distintivas de nuestra aproximación es la superación de la brecha existente entre historiadores y arqueólogos por medio de la construcción de aparatos teóricos y conceptuales comunes y compartidos. Es un desarrollo metodológico especialmente estimulante y que pretendemos continuar en el futuro, haciendo un hincapié mayor en la aportación de la lingüística (concretamente de la toponimia).

Del mismo modo, se pretende ampliar la investigación sobre las estrategias y las tecnologías de explotación de los recursos de las comunidades campesinas medievales al análisis de las formas y escalas de las divisiones del espacio local, desde la construcción del parcelario al empleo de límites y fronteras como formas de articular las relaciones locales de poder (derechos colectivos y élites campesinas) y los conflictos asociados a ellas. Este desarrollo necesita de la aportación de la toponimia, un aspecto en el que la UA ya ha producido aportaciones sustanciales, pero que ahora pretendemos integrar con los anteriores, para tratar de comprender la relació entre la creación del registro toponímico y la de los propios espacios que esos nombres designan.

b) Jerarquías sociales y redes de poder en el mundo rural: Esta línea de trabajo es una de las aportaciones más visibles de los participantes en la UA, a través, principalmente de los trabajos de los Investigadores responsable de sus dos primeros períodos (J. R. Díaz de Durana e I. Alfonso). La integración de las investigaciones desarrolladas por los dos lados de la asociación ha sido muy notable. En este nuevo período pretendemos incorporar a esta línea de trabajo el estudio de las redes de poder nobiliarias y la capilaridad de su implantación en el medio rural por medio de personajes intermedios, delegados, oficiales,  gestores y clientes. La sistematización que en los últimos años ha desarrollado la Dra. Cristina Jular del riquísimo archivo familiar de los Velasco abre un frente de enormes posibilidades para hacer converger sus investigaciones sobre la implantación de este linaje en el ámbito de Castilla Vieja (incluyendo su extensión a otras muchas zonas, incluso extrapeninsulares) con las que están en marcha sobre hidalgos y linajes nobiliarios en el mundo vasco, y que han dado lugar a un ambicioso proyecto de prosopografía (ver proyecto HILAME, en la memoria adjunta). Uno de los aspectos más estimulantes de este objetivo es que permite integrar el análisis de las cuestiones sociales y políticas (caracterización de los grupos nobiliarios y mecanismos de construcción del poder local) con las propias de la historia social de la cultura escrita, historia de los archivos y análisis del papel del escrito como escenario de la construcción de identidades y posiciones. La superación de las barreras cronológicas tradicionales que separan edad media y edad moderna es un rasgo definitorio  de los investigadores de esta UA y abre perspectivas muy ricas sobre los fenómenos de continuidad de prácticas y conceptos entre ambos períodos. Esto será posible, en gran medida, gracias al enorme volumen de documentación que se está recuperando y sistematizando en los últimos años, y que incluye desde la documentación sobre los territorios vascos conservada en el Archivo Secreto vaticano a la reconstrucción del archivo familiar de los Velasco, y al vaciado sistemático de la información prosopográfica transmitida por Lope García de Salazar, entre otros fondos.  

En términos generales, nuestra estrategia seguirá incidiendo en superar la barreras disciplinares y de registro heurístico, convirtiendo los núcleos de cada disciplina en punto de reflexión para la totalidad del equipo. Se trata de favorecer un enfoque social, capaz de poner a los actores en el centro de los procesos, sean éstos derivados del registro material, textual o lingüístico. En un terreno más práctico, la experiencia previa aconseja incidir especialmente en los encuentros monográficos, más que en reuniones plenarias, y ceñirlos no a una periodicidad fija, sino a los pulsos de los procesos de investigación, de forma que haya una vinculación más orgánica entre trabajo de campo, eventos, y publicaciones. Lo mismo cabe decir de colaboraciones más o menos informales, como seminarios o conferencias o la realización de estancias de investigadores y becarios en ambas instituciones, necesaria para garantizar el óptimo aprovechamiento de sus respectivos recursos. En el caso del CCHS, además, supone una vía esencial de contacto y potencial captación de jóvenes investigadores que, dado su carácter de institución no docente, es considerado una prioridad en todo momento.