euskaraespañol

photocampus: imagen del día

Sare sozialak campusa

EHU GERTU-GERTUTIK: EL ARBORETUM

El Arboretum de la EHU también esconde un bosque

Celebramos el Día Internacional de los Bosques descubriendo la diversidad y la vida del Arboretum del campus de Leioa-Erandio

  • Reportajes

Fecha de primera publicación: 26/03/2026

Juan Antonio Campos, profesor del Departamento de Biología Vegetal y Ecología y director del Arboretum
Juan Antonio Campos, profesor del Departamento de Biología Vegetal y Ecología y director del Arboretum | Foto: Egoi Markaida. EHU

Hace solo cinco días, el 21 de marzo, se celebró el Día Internacional de los Bosques, y es la ocasión perfecta para recorrer el Arboretum del campus de Leioa-Erandio de la EHU y descubrir por qué merece la pena. Más que un parque, este espacio permite estudiar, cuidar y disfrutar de la naturaleza. Entre senderos, colecciones de árboles de todo el mundo y rincones que ya funcionan como pequeños bosquecillos, el Arboretum se ha consolidado como un punto de encuentro de la comunidad universitaria y la ciudadanía de los municipios cercanos.

Todo comenzó con una tesis doctoral en 1995 que planteaba una idea clara: crear un espacio verde al servicio de la sociedad. Hoy, casi dos décadas después de su inauguración en 2008, ese sueño se ha materializado en el Arboretum de la EHU: 19 hectáreas con más de 2.200 árboles y arbustos de unas 420 especies.

“El objetivo era desarrollar un espacio arbolado que cumpliese diferentes servicios a la sociedad: servicios de investigación, de docencia, de conservación medioambiental y de ocio", explica Juan Antonio Campos, director del Arboretum. Con los años, los árboles jóvenes dejaron paso a ejemplares grandes y robustos, y algunas zonas se han convertido en verdaderos bosquecillos, que ofrecen sombra, refugio y un paisaje cambiante a lo largo de las estaciones.

Un viaje botánico y educativo

El corazón del Arboretum son sus colecciones vegetales, organizadas por regiones: Mediterránea, Norteamericana, Asiática, Hemisferio Sur y Autóctona. Cada área permite recorrer el mundo sin salir del campus, con especies tan diversas como eucaliptos gigantes, robles, helechos arborescentes o un llamativo bosquete de bambú que decora el anfiteatro.

Este recorrido no solo tiene un valor estético. Permite comparar especies de distintos continentes, entender cómo se adaptan a diferentes climas y descubrir similitudes y diferencias entre ecosistemas lejanos. En este sentido, el Arboretum funciona como un pequeño mapa vivo de la biodiversidad vegetal, accesible para estudiantes, investigadores y visitantes.

“La estructura general sigue igual desde los inicios porque los árboles tardan en crecer, pero cada año añadimos nuevas especies", comenta Campos. Muchas de estas incorporaciones se realizan tras  visitar ferias especializadas, como la de Iturraran. La diversidad aporta una gran riqueza a este espacio, y cada colección ofrece algo sorprendente que descubrir. Además se intentan impulsar proyectos educativos y de investigación que conectan a estudiantes, docentes y público general.

Juan Antonio Campos: «El Arboretum también incluye una zona de bosque natural, en torno al arroyo Lertutxe, donde se han desarrollado un robledal y una aliseda naturales»

Además de servir como aula al aire libre para estudiantes de Biología, Botánica, Geología, Zoología o Ecología, el Arboretum acoge proyectos como Artemisa , que impulsa el uso del bosque como laboratorio natural, y actividades dirigidas a colegios a través de la asociación Nakusarbe. “Queremos que los más jóvenes puedan conectar con la naturaleza y comprender la importancia de los ecosistemas desde la experiencia directa”, señala Campos.

Un ecosistema que respira

Más allá de su valor educativo, el Arboretum funciona como un espacio seminatural conectado con el entorno. La cercanía del arroyo Lertutxe y otras áreas naturales atrae corzos, jabalíes, aves y pequeños vertebrados, que encuentran en este bosque un refugio seguro. Este contacto constante con el entorno hace que el Arboretum no sea un espacio aislado, sino parte de un paisaje más amplio que favorece la biodiversidad.

Para mantener este equilibrio, se aplican prácticas de manejo respetuosas: se dejan troncos caídos para refugio de insectos y otros organismos, y se limitan las siegas en determinadas zonas, protegiendo a las especies que habitan el césped y los herbazales. Estas decisiones permiten que el espacio evolucione de forma más natural y que la fauna encuentre alimento y refugio sin interferencias excesivas.

"El Arboretum es un espacio vivo, donde los animales y las plantas conviven, y nuestro trabajo es mantener ese equilibrio", explica Campos.

Todo este cuidado requiere un trabajo constante. La empresa foral Basalan gestiona el mantenimiento diario siguiendo un calendario que se adapta a las épocas de mayor y menor actividad. Las tareas incluyen podas puntuales de árboles y setos, retirada de ramas tras tormentas y un trabajo muy exigente: el cuidado del césped, que crece casi sin parar favorecido por el clima.

Concha, estudiante de Bellas Artes: «El intercambio que tengo con personas fuera de la comunidad universitaria es agradable»

Para favorecer la fauna, se han delimitado ocho zonas de césped y herbazales que se siegan solo un par de veces al año. Mantener este equilibrio no siempre es sencillo, especialmente en un espacio abierto las 24 horas, donde el uso público convive con la necesidad de conservación. Todo ello supone un presupuesto anual cercano a los 200.000 euros y obliga a afrontar también problemas puntuales como actos de vandalismo.

Un espacio abierto y con significado

Uno de los rasgos más especiales del Arboretum es su apertura: las 24 horas del día, todos los días del año. La comunidad universitaria y la ciudadanía disfrutan de un lugar para pasear, hacer deporte o simplemente desconectar del ritmo diario.

Concha, estudiante de Bellas Artes, explica cómo lo vive. "No me cruzo con demasiada gente, pero sé que muchos vienen a pasear perros, aunque no sean de la universidad. Me gusta ese intercambio con personas externas a la comunidad universitaria".

Paula, vecina de Getxo, también aprecia la tranquilidad del enclave: "Es un lugar lleno de naturaleza donde me gusta venir con mis perros. Aunque no se pueden soltar, la zona está bien controlada. Suelo venir los fines de semana y siempre que puedo entre semana. Me encanta cómo lo mantienen y sé que organizan ferias o exposiciones, aunque lo que más disfruto es pasear y relajarme".

Además de ser un espacio de paseo y recreo, el Arboretum acoge eventos que acercan la botánica a la sociedad. La Feria de Plantas de los Cinco Continentes, por ejemplo, ha recibido más de 6.500 visitantes en su última edición. De forma puntual, también se organizan paseos guiados y actividades de divulgación científica, como las visitas vinculadas al Biomaratón de Flora Española, que invitan a observar y valorar la biodiversidad más cercana.

El Arboretum también tiene un valor simbólico. El Bosque de la Vida rinde homenaje a quienes donaron su cuerpo a la ciencia, y en su centro se encuentra un olivo mediterráneo, símbolo de longevidad. En el Paseo de los Doctores Honoris Causa, los árboles plantados se acompañan de placas conmemorativas, combinando naturaleza, memoria e identidad universitaria.

Campos: «Un bosque es mucho más que árboles: es hogar de cientos de especies que sostienen el equilibrio de todo el ecosistema»

El futuro del Arboretum pasa por reforzar su carácter multifuncional y continuar aumentando la biodiversidad sin perder la accesibilidad. “Queremos que sea un espacio para disfrutar de la naturaleza de manera tranquila y al mismo tiempo aprender de ella”, resume Campos. En el día Internacional de los Bosques conviene recordar que un bosque es mucho más que árboles: es hogar de cientos de especies de plantas, hongos y animales que sostienen el equilibrio de todo el ecosistema.

Y sobre todo, que conservar los bosques no es solo proteger la naturaleza, es cuidar nuestro presente para asegurar nuestro futuro.

 

*La galería de imágenes que acompaña este reportaje permite apreciar, desde una misma perspectiva, cómo el paso de los años ha transformado distintos enclaves del Arboretum.