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Aitor Pinedo-Jauregi

El cambio climático en la práctica de la actividad física y el deporte

Profesor ayudante doctor del Departamento de Educación Física y Deportiva

  • Cathedra

Fecha de primera publicación: 11/06/2026

Aitor Pinedo-Jauregi | Foto: Nuria González. EHU.

Los eventos climáticos extremos ya no son episodios aislados, sino una realidad cada vez más frecuente. El deporte tampoco queda al margen de esa transformación. Desde la cancelación de competiciones hasta la adaptación de infraestructuras, el cambio climático está redefiniendo la organización de eventos y las condiciones del rendimiento deportivo.

En la última década hemos sido testigos de cómo los eventos climáticos adversos han transformado nuestra vida cotidiana. Incendios de gran magnitud, inundaciones, temporales con vientos huracanados o episodios de calor extremo han dejado de percibirse como hechos excepcionales para convertirse en fenómenos cada vez más frecuentes. Aquello que en su día parecía anecdótico –como las inundaciones de 1983 en la Comunidad Autónoma Vasca– hoy se recuerda casi como el inicio de una tendencia que se ha ido consolidando con el paso del tiempo.

La comunidad científica lleva años advirtiendo que la recurrencia y la virulencia de esos fenómenos son consecuencia directa del cambio climático causado por la actividad humana. Sus efectos se manifiestan en todos los niveles y, como no podía ser de otra manera, la práctica deportiva no es ajena a esa transformación.

¿Cuándo fue la última vez que escuchamos que un evento deportivo se suspendía por condiciones meteorológicas adversas? ¿O que una prueba dependiente del frío se cancelaba por falta de condiciones adecuadas? Incluso cuestiones que antes formaban parte del paisaje urbano invernal en periodo navideño –como las pistas de hielo “real” instaladas en nuestras ciudades– resultan hoy cada vez menos habituales. Son pequeños indicios de un fenómeno de mayor alcance.

Desde una perspectiva organizativa, el impacto del cambio climático en el deporte es evidente. Los y las responsables de eventos deportivos se ven obligados a cancelar competiciones o a modificar horarios para adaptarse a olas de calor, lluvias intensas o vientos extremos. Pero las consecuencias no afectan únicamente a quienes organizan las pruebas: todo el entramado deportivo (instalaciones, deportistas y público) debe adaptarse a un contexto cambiante.

Si analizamos la práctica deportiva desde el punto de vista de la gestión, podemos distinguir, de manera general, entre actividades al aire libre y actividades en espacios interiores.

Deporte al aire libre: el impacto más visible

Las prácticas deportivas en el exterior son, sin duda, las más expuestas a los efectos del cambio climático. El aumento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos adversos obliga a replantear la organización de competiciones y entrenamientos. No es extraño encontrar carreras populares en las que las temperaturas son anómalamente altas (o bajas) para la época del año. Tampoco resultan ya excepcionales las cancelaciones de última hora por condiciones meteorológicas desfavorables, como ocurrió con el maratón de Donostia San Sebastián en 2024. Recientemente se ha publicado un Preprint que sugiere que la organización del mismísimo Tour de Francia tiene que estar preparada para adaptar la competición debido al alto estrés térmico que pueden sufrir los ciclistas y espectadores y espectadoras.

Dentro de ese contexto, uno de los sectores más afectados es el de los deportes dependientes del frío. Cada vez resulta más complicado encontrar condiciones adecuadas para su práctica. Hasta hace no tanto, parecía impensable que una estación de esquí pudiera no abrir durante todo el invierno o hacerlo únicamente durante unos pocos días. Sin embargo, esa situación se está convirtiendo en realidad en algunos casos, como sucede con la estación de esquí de Valdezcaray, que en las últimas temporadas ha tenido dificultades para mantener abiertas sus pistas.

Las consecuencias recaen, en última instancia, sobre quienes practican deporte. En el peor de los casos, meses de preparación pueden verse truncados por la cancelación de una prueba. En el mejor, la competición se celebra, pero en condiciones ambientales para las que los y las deportistas no están adecuadamente preparados. Ello no solo se traduce en una disminución del rendimiento, sino también en riesgos para la salud.

Deporte en interiores: un impacto menos evidente

A primera vista, podría pensarse que la práctica deportiva en espacios interiores queda al margen de esas dinámicas. Sin embargo, aunque todavía no hay evidencia científica concluyente al respecto, es razonable plantear que también sufrirá las consecuencias del cambio climático.

En este caso, más que ver cambios a nivel de rendimiento deportivo, veremos cambios en las instalaciones deportivas. Las instalaciones deberán adaptarse a nuevas condiciones ambientales. Las olas de calor prolongadas, por ejemplo, están dificultando la práctica segura de actividad física en espacios que no cuentan con sistemas adecuados de climatización. Sin una inversión suficiente en la adaptación de infraestructuras, la oferta deportiva local podría verse progresivamente limitada.

Perspectiva de futuro

En los próximos años viviremos el rumbo que toman los eventos deportivos y cómo esas transformaciones influyen en los hábitos de práctica deportiva de la ciudadanía. Lo que hoy parecen ajustes puntuales pueden convertirse en cambios estructurales si no se adoptan medidas para mitigar el avance del cambio climático.

En definitiva, el deporte –como fenómeno social, cultural y económico– no es ajeno al cambio climático. Los eventos deportivos y los hábitos de práctica deportiva evolucionarán en función de las decisiones colectivas que adoptemos. El cambio climático ya forma parte de la actividad física y del deporte; la cuestión es cómo respondemos a ese desafío.

Para profundizar en esta temática, se recomienda la lectura del capítulo ‘Contra Viento y Marea: adaptando el rendimiento y los eventos deportivos al cambio climático’, escrito por los profesores del Departamento de Educación Física y Deportiva la EHU, Iñaki Llodio y Aitor Pinedo-Jauregi, incluido en el libro ‘Avances y retos de la investigación en el entrenamiento deportivo para el rendimiento’.