Hablar de sostenibilidad en la EHU ya no significa únicamente hablar de reciclaje o ahorro energético. En la universidad, esta idea atraviesa ámbitos muy distintos: desde cómo se gestionan los campus hasta lo que ocurre en un laboratorio, en un proyecto de voluntariado o en un trabajo de fin de grado. El objetivo es que el compromiso social y ambiental no se quede en un concepto abstracto, sino que forme parte de la experiencia de vida de toda la comunidad universitaria.
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EHU Gertu-Gertutik: Servicio de Desarrollo Sostenible y Compromiso Social
Sostenibilidad que se vive en lo cotidiano
Detrás de muchas iniciativas ambientales y sociales de la EHU hay un equipo que trabaja para llevar estos valores al día a día universitario
- Reportajes
Fecha de primera publicación: 21/05/2026
Esa mirada forma parte del trabajo diario de personas como Nekane Castillo, Roberto De Miguel, Isaac Barrio, Joseba Zúñiga, Felipe García o Esti Martínez, junto al personal de administración del Servicio de Desarrollo Sostenible y Compromiso Social, Idoia Olazar y Lourdes Terán, que contribuyen a impulsar muchas de las iniciativas ambientales y sociales de la universidad. “Somos el área de la EHU que trabaja para que la universidad sea más responsable con el medio ambiente, más justa y comprometida socialmente”, explican desde el servicio.
Su actividad abarca ámbitos muy diversos, desde la gestión ambiental de los campus y la movilidad, hasta la cooperación internacional, el voluntariado o la integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la docencia y la investigación. Todo ello con la misma idea de fondo: reforzar el compromiso de la comunidad universitaria con la sostenibilidad y la justicia social.
El campus como laboratorio vivo
La transición ecológica se ha convertido en una pieza clave dentro de la universidad, impulsada a través de la EHUagenda 2030, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y desarrollada mediante iniciativas como Campus Igualdad, Campus Inclusión y Campus Planeta.
“La universidad no puede ser ajena a los grandes retos sociales y climáticos”, apunta Nekane Castillo, técnica de Medio Ambiente. La sostenibilidad, explican desde el servicio, debe integrarse tanto en la gestión de los campus como en la docencia, la investigación y la relación con la sociedad.
La EHU trabaja actualmente en la renovación del Plan Campus Planeta, centrado en ámbitos como la energía, los residuos, la movilidad, la biodiversidad, la salud o el cambio climático, e invita a la comunidad universitaria a participar en ello. Pero si hay un proyecto que resume especialmente bien esta filosofía es Campus Bizia Lab, que convierte los campus en laboratorios vivos donde el alumnado trabaja sobre problemas reales y plantea soluciones aplicables dentro de la propia universidad.
Nekane Castillo: «A través de Campus Bizia Lab el estudiantado trabaja sobre problemas reales y propone soluciones para mejorar la sostenibilidad de la propia universidad»
En Campus Bizia Lab, los proyectos son muy diversos: desde el aprovechamiento del agua de lluvia en un centro, hasta el uso del Arboretum del campus de Leioa como aula viva, o la transformación de residuos de cartón en ladrillos biodegradables. También hay iniciativas de radios comunitarias para trabajar los ODS o propuestas vinculadas a la movilidad, el consumo responsable y la transición energética.
“La idea es aprender haciendo”, resume Nekane Castillo. “El estudiantado conecta directamente con los problemas del campus y propone soluciones que pueden aplicarse de forma real”. Más allá del aprendizaje académico, estas experiencias permiten al alumnado comprender de forma directa el impacto de su trabajo y conectar con desafíos sociales y ambientales presentes en su entorno cotidiano.
Mucho más que reciclar
Reducir el impacto ecológico de una universidad como la EHU implica actuar en múltiples frentes: desde la energía y la movilidad, hasta la gestión de residuos o los hábitos cotidianos dentro del campus.
En los últimos años se ha ido instalando progresivamente iluminación LED en casi todos los edificios universitarios, así como sistemas de climatización más eficientes. Además, se ha apostado por energías renovables, incorporando diez instalaciones fotovoltaicas y ocho térmicas, entre ellas sistemas de aerotermia y geotermia.
Uno de los ámbitos más complejos es la gestión de los residuos peligrosos que se generan en las diferentes unidades de docencia e investigación de la universidad, centralizada a través de la Dirección de Desarrollo Sostenible y Compromiso Social. Así, en el año 2025 se han gestionado 83 toneladas de residuos de origen químico, 12,5 toneladas de residuos biosanitarios, 31 t de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, 1,8 t de residuos de animales de experimentación, cerca de 1 t de lámparas y 0,5 t de pilas.
El servicio ofrece formación, asesoramiento y acompañamiento técnico para minimizar impactos y garantizar el cumplimiento de la normativa. Ese apoyo va desde la orientación a nuevas incorporaciones, hasta el acompañamiento al personal investigador en buenas prácticas de gestión. “Ya no se trata solo de reciclar más, sino de generar menos y gestionar mejor”, resume Isaac Barrio, gestor de Residuos y Calidad Ambiental en la EHU.
Reducir el impacto ambiental
La movilidad sigue siendo otro de los grandes desafíos, especialmente en el campus de Leioa, a donde el único transporte público que llega es el servicio de autobuses interurbanos. En general, en los últimos años se han impulsado mejoras en el transporte público, nuevos carriles bici en los entornos urbanos de los tres campus, aparcamientos para bicicletas y programas de coche compartido, como en el caso del Campus de Álava, a través de la aplicación KAROS, que desde su implantación en 2025 ha sumado un total de 220 usuarios que han descargado la app.”
Además, la universidad ha incorporado vehículos eléctricos para servicios internos como correos y mantenimiento y puntos de recarga para facilitar su uso.
Joseba Zuñiga: «Los principales retos son reducir la huella ambiental y fomentar una cultura sostenible en toda la comunidad universitaria»
Sin embargo, el cambio no depende únicamente de infraestructuras o inversiones. “Los principales retos pasan por reducir el impacto ambiental y consolidar una cultura compartida en toda la comunidad universitaria”, añade Joseba Zúñiga, compañero de Isaac Barrio en el mismo ámbito, ya que buena parte de esa transformación se juega en pequeños gestos cotidianos: cómo nos desplazamos al campus, cómo consumimos o cómo gestionamos los residuos que generamos cada día.
Aprender implicándose
El compromiso social constituye otra de las grandes líneas de trabajo de este servicio. A través de programas de voluntariado y colaboración con entidades sociales, el alumnado participa en iniciativas muy diversas, desde el apoyo a colectivos vulnerables hasta proyectos de cooperación internacional.
“El voluntariado no es solo ayudar, es aprender”, resumen desde el servicio. Estas experiencias permiten al estudiantado acercarse a otras realidades, trabajar con colectivos muy distintos y desarrollar una mirada crítica que difícilmente se adquiere únicamente en el aula.
Muchas de estas iniciativas se llevan a cabo junto a organizaciones sociales, que contribuyen a identificar necesidades reales y a vincular la actividad universitaria con los retos del entorno. La participación cuenta además con reconocimiento académico mediante créditos optativos. Entre ellas, se puede citar el proyecto Intercambia idiomas y comparte sonrisas, liderado por Yaran Foundation, con el objetivo de apoyar la inserción sociocultural de mujeres afganas con formación STEM o El Podio de la Igualdad, un trivial online sobre deporte e inclusión, organizado en colaboración con la Facultad de Educación y Deporte.
Uno de los últimos proyectos puestos en marcha es Campus Rural EHU, a través del cual la universidad impulsa prácticas extracurriculares en los municipios y zonas con problemas de despoblación en España y en el País Vasco (principalmente en Álava y la zona de Encartaciones), acercando al alumnado a proyectos vinculados al desarrollo local, la sostenibilidad y la innovación social. “La cohesión territorial también se construye generando oportunidades y llevando conocimiento a entornos rurales”, explica Roberto De Miguel, técnico de Sostenibilidad y Compromiso Social. El programa facilita la colaboración del estudiantado con entidades locales y el contacto directo con las dinámicas sociales de estos entornos,
Felipe García: «Cada decisión, cada proyecto y cada gesto, por pequeño que parezca, cuenta»
Más allá de la experiencia profesional, estas estancias permiten conocer otras formas de vida y de organización comunitaria. “Muchas veces descubren maneras distintas de trabajar, de vivir y de relacionarse con la comunidad”, añade.
La implicación estudiantil también se impulsa a través de redes como Sare Berdeak EHU, que conecta a personas interesadas en iniciativas ambientales y facilita la puesta en marcha de nuevos proyectos en los campus.
Por su parte, el Congreso de Estudiantes bajo el lema Nuestros TFG sirven para transformar el mundo pone en valor trabajos que contribuyen a los ODS. Ya se han celebrado ocho ediciones. “El estudiantado siente que su primer gran trabajo profesional ya está contribuyendo a mejorar el planeta”, explica Felipe García, técnico de Compromiso Social.
La universidad conectada con el mundo
La dimensión internacional del compromiso social de la EHU se canaliza a través de la Oficina de Cooperación al Desarrollo, integrada en el propio servicio. Desde allí se conectan universidades y comunidades de distintos países mediante conocimiento, formación y colaboración con organizaciones locales. “Nuestra herramienta principal es el conocimiento y la gente que lo genera”, explica a su vez la técnica de Cooperación, Esti Martínez. Aunque en sus inicios la actividad estaba más centrada en iniciativas de cooperación sobre el terreno, la oficina combina hoy esa dimensión con programas formativos, prácticas, voluntariado y TFG vinculados a la justicia global.
En cualquier caso, uno de los proyectos más conocidos es Gaztenpatia, desarrollado junto a Euskal Fondoa, que permite realizar prácticas o TFGs en países como El Salvador, Colombia o Guatemala. A lo largo de sus diez ediciones ya ha enviado más de 200 estudiantes a cooperar en proyectos de entidades socias de Euskal Fondo en Latinoamérica. “Es una experiencia profesional, pero también humana y transformadora”, explica Martínez. El programa les ofrece la posibilidad de acercarse a realidades que habitualmente quedan lejos de la vida universitaria.
Pequeños gestos, cambios reales
La Dirección trabaja actualmente en retos como la neutralidad climática, reforzar la movilidad responsable o renaturalizar los campus para hacerlos más resilientes y biodiversos. Pero buena parte del trabajo pasa por seguir implicando a la comunidad universitaria en el cambio cotidiano.
Para conocer todas las actividades que la EHU organiza en torno a la sostenibilidad y algunas otras que se llevan a cabo en el País Vasco, puedes suscribirte a la newsletter mensual: https://list.ehu.eus/mailman/listinfo/newsletter_iraunkortasuna
En definitiva, son muchas las formas de impulsar el desarrollo sostenible y el compromiso social: colaborando en voluntariados, sumándose a proyectos sociales o ambientales, incorporando esta perspectiva a sus trabajos académicos o incluso proponiendo nuevas iniciativas al propio servicio.
