Historia del Bosque de la Vida

Con este monumento la UPV/EHU quiere homenajear a todos aquellos que donan su cuerpo a la ciencia. Sin ellos la enseñanza de la Medicina no sería posible. Esos cuerpos llegan a la Facultad de Medicina a través de la Asociación de Donantes de la UPV/EHU, que cuenta con cerca de un millar de socios. En la escritura de donación deben aceptar que cuando el cuerpo ya no pueda ser utilizado para la docencia sea incinerado. Las cenizas se depositan en una urna cuyo destino es diverso. A veces la familia del donante desea que le sea entregada; en ocasiones se ha depositado allí donde quiso el donante; y, por último, hay quienes piden que sea la Universidad la que provea el sitio donde puedan descansar las cenizas. De ahí surgió el proyecto del monumento, en el que desde hoy reposan 50 urnas que guarda la UPV/EHU.

Así, la UPV/EHU decidió convocar un concurso para la construcción, dentro del Campus de Leioa, de un espacio destinado a resguardar las cenizas de los donantes que llegan su cuerpo a la investigación científica.

Al concurso convocado para la construcción del monumento, se presentaron 42 obras, procedentes del País Vasco y Barcelona, en su mayoría. El jurado, compuesto por el escultor Néstor Basterretxea, el ex vicerrector del campus de Bizkaia Juan Antonio Rivas, el vicerrector de Extensión Cultural y Proyección Universitaria Leonardo Lorente, el profesor de la Facultad de Medicina y Odontología Francisco Doñate y el jefe del servicio de Arquitectura y Obras de la UPV/EHU Ignacio Ruiz de Gordejuela acordó por unanimidad declarar ganadora a la obra de Zade + Vilá Associats.

El proyecto de Zade & Vilà Associats propuso la creación de un lugar que a diferencia de un edificio nunca esté cerrado (física, visual o conceptualmente), donde no existan caminos, ni puertas, ni orden, ni números, ni límites.. ese lugar es un Bosque.

El bosque es abierto al cambio, puede decirse que su materia es el cambio. Aquí no molestan ni los individuos, ni tampoco sus actos: una ofrenda floral es un elemento más que se suma al conjunto. Es también como un reloj natural, que puede registrar el paso del tiempo por su posición relativa del sol. Es un instrumento de sonidos, nos permite escuchar el viento, los trinos de las aves y los pasos que se aproximan.