Con motivo del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, analizamos la evolución de la carrera investigadora en la EHU a través de cuatro voces significativas de la Facultad de Ciencia y Tecnología. Un diálogo generacional que recorre los hitos, las barreras y el futuro de un sector que busca cerrar su brecha de género desde la excelencia
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Cuatro generaciones de investigadoras frente a los retos del siglo XXI
Ana Guadalupe Gayubo, Ailette Prieto, Laura Santamaría y Maddi Salvoch destacan el peso de los referentes, la necesidad de romper estereotipos y la importancia de una mirada diversa para resolver los desafíos globales
- Reportajes
Fecha de primera publicación: 12/02/2026
El 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, busca visibilizar el trabajo de las científicas, romper estereotipos de género en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática, STEM por sus siglas en inglés) y fomentar vocaciones científicas desde la infancia. Este año analizamos el área de Ciencias en la EHU. Si entre el alumnado de grado el 54,4 % son alumnas; en el total de investigadores de ese campo el porcentaje de mujeres baja al 41,35 y el de investigadoras principales es del 33,98%.
Cuatro investigadoras de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la EHU: Ana Guadalupe Gayubo (catedrática en Ingeniería Química y referente en catálisis), Ailette Prieto (investigadora doctora permanente en Química Analítica Ambiental), Laura Santamaría (investigadora posdoctoral en Ingeniería Química, experta en valorización de residuos) y Maddi Salvoch (investigadora predoctoral en Química y contaminantes emergentes) nos hablan sobre el peso de los referentes —desde abuelas pioneras hasta mentores de excelencia—, la necesidad de romper estereotipos y la importancia de una mirada diversa para resolver los desafíos globales de la energía, el medio ambiente y la salud. Un diálogo necesario que busca inspirar a quienes hoy dudan si la ciencia es su lugar, recordándoles que la curiosidad es el único requisito para empezar a construir un camino propio.
Las protagonistas
Ana Guadalupe Gayubo Cazorla
Ana Guadalupe Gayubo Cazorla, es catedrática de Ingeniería Química, investigadora principal en numerosos proyectos, así como en la línea de procesos catalíticos del grupo de investigación Procesos Catalíticos y de Valorización de Residuos, que cuenta con 24 miembros permanentes. Además, es una de las científicas más destacadas en el ranking del CSIC. También ha ostentado cargos de gestión y evaluación científica en la EHU y la Agencia Estatal de Investigación (AEI). Su investigación se centra en buscar formas innovadoras de transformar residuos agroforestales en energía limpia y materiales útiles. En lugar de depender del petróleo, utiliza procesos químicos (catalizadores) para convertir esta biomasa en productos esenciales, desde plásticos de uso cotidiano hasta hidrógeno y combustibles sintéticos. Muy recientemente sus investigaciones han dado un paso más allá: mezclan estos restos orgánicos con CO2 para "reciclarlos" juntos, creando así un gas que sirve para producir combustibles sintéticos. El desarrollo a gran escala de los procesos catalíticos que estudia puede contribuir, por un lado, a mejorar la gestión de un residuo abundante, como los desechos vegetales, y por otro, contribuye a la descarbonización del sector energético, ayudando a limpiar nuestra atmósfera para frenar el cambio climático.
Ailette Prieto Sobrino
Ailette Prieto Sobrino es doctora en Ciencias Químicas e investigadora doctora permanente en el Grupo IBeA, que cuenta con 18 investigadores permanentes. Ha sido investigadora principal en varios proyectos y es experta en Química Analítica y Medioambiental con una sólida trayectoria internacional. Utiliza técnicas avanzadas de análisis químico, como la cromatografía, para buscar contaminantes tanto en el medio ambiente como en muestras humanas. Busca contaminantes prioritarios, ya incluidos en las regulaciones, pero también otros que se sospecha que están ahí o compuestos desconocidos, que aún no tienen nombre. Con ello se detectan fármacos, como los antibióticos, antihipertensivos, etc. pesticidas, perfluorados y otros compuestos, incluso a niveles muy bajos. Se identifican sustancias emergentes y se intenta relacionar la presencia de dichos compuestos con enfermedades. También estudia su transferencia a los alimentos como los peces y cómo mejorar la calidad del agua.
Laura Santamaría Moreno
Laura Santamaría Moreno es doctora en Ingeniería Química con Premio Extraordinario por la EHU e investigadora posdoctoral Junior Leader de la Fundación La Caixa, miembro del grupo Procesos Catalíticos y de Valorización de Residuos y experta en transformar residuos en combustibles e hidrógeno verde. Su trabajo se centra en la valorización de residuos (plásticos, biomasa y lodos) mediante procesos termoquímicos con el fin de obtener hidrógeno, gas de síntesis u otros compuestos de alto valor añadido. Estos procesos contribuyen a una economía circular y a la reducción de emisiones, favoreciendo una transición energética sostenible hacia la descarbonización.
Maddi Salvoch Vilches
Maddi Salvoch Vilches es investigadora predoctoral EHU en Química, especializada en el análisis de contaminantes emergentes y la calidad del agua, Máster en Contaminación y Toxicología Ambientales de la EHU, con experiencia internacional en proyectos europeos como HYDROUSA (ICRA). Participa en el Grupo IBeA, Trabaja investigando contaminantes emergentes en el medio ambiente: sustancias como fármacos, productos industriales o productos de cuidado personal que usamos a diario. Aunque aparecen en cantidades muy pequeñas, pueden afectar a los ecosistemas y, en consecuencia, también a nuestra salud. Su labor consiste en detectarlos, estudiar cómo se comportan y evaluar sus posibles efectos con el objetivo de ayudar a proteger tanto el medio ambiente como a las personas.
La vocación científica y el peso de los referentes
La vocación científica no siempre es temprana; a veces se va construyendo por el camino. Para la catedrática Ana Guadalupe Gayubo, el motor inicial fue la docencia. "Mi interés por la investigación surgió cuando decidí ser profesora universitaria", explica. En sus inicios en 1992, las mujeres eran minoría en su departamento —apenas tres frente a once hombres—, pero su enfoque siempre fue la autoexigencia y el cumplimiento de las expectativas de su mentor, el profesor Javier Bilbao. "Hoy, ese desequilibrio ha desaparecido en nuestro grupo", añade con satisfacción.
Para las generaciones más jóvenes, los referentes han sido determinantes. Maddi Salvoch creció con una inspiración inusual en casa: su abuela, una de las pioneras que estudió Química en su época. "Saber que ella abrió un camino que yo continúo es una inspiración enorme", confiesa. Esta genealogía se completa con el papel de las profesoras de instituto que, fuera del currículo oficial, hablaban de figuras como Margarita Salas o Rosalind Franklin. En la misma línea, Laura Santamaría subraya que ver a mujeres liderando proyectos y transmitiendo pasión por su trabajo fue la clave para poder "imaginarse en este camino", mientras que Ailette Prieto destaca cómo la Química Analítica le demostró que la ciencia podía resolver problemas reales, impulsada por un entorno familiar que siempre fomentó el estudio y la investigación. Destaca que a pesar de haber tenido referentes importantes también ha tenido la sensación de estar abriendo camino, lo que le ha impulsado a intentar visibilizar su trabajo y “acompañar a estudiantes que vienen detrás”.
Desmontando el sesgo invisible en STEM
A pesar de los avances, persisten barreras culturales que frenan a las niñas y adolescentes en la elección de una carrera técnica o científica antes de llegar a la universidad. Ana Guadalupe Gayubo observa que la sociedad aún asocia las ingenierías a un entorno masculino, aunque destaca una excepción: "En Ingeniería Química tenemos un alumnado femenino muy elevado; incluso en algunas promociones del máster son mayoría".
Sin embargo, para Ailette Prieto, el problema reside también en las expectativas -como que la carrera investigadora es larga y requiere de tiempo, esfuerzo y apoyo-, y en la invisibilidad o la falta de representación en puestos de liderazgo."Todavía se piensa que si en la gestión de grupos intentamos ser conciliadoras, no tenemos carácter o pensamiento crítico", lamenta. Prieto señala que, aunque programas como Ikerbasque Fellow o la equiparación de permisos de maternidad han mejorado el panorama, la carrera científica sigue percibiéndose como un camino de sacrificio extremo que requiere un apoyo constante en casa y en el aula.
Maddi Salvoch y Laura Santamaría coinciden en que el sesgo empieza en la infancia. "Mientras los niños juegan con construcciones que fomentan habilidades espaciales, a las niñas se nos dirige hacia juegos menos tecnológicos", apunta Salvoch. Además, surge el reto de la conciliación: "Históricamente ha recaído sobre las mujeres, y eso hace que muchas encuentren obstáculos para mantenerse en la carrera investigadora conforme avanzan las etapas profesionales". Santamaría señala que “La falta de referentes femeninos, los estereotipos sobre las ingenierías y, en algunos casos, la sensación de que son espacios donde predominan los hombres, hacen que muchas jóvenes descarten esta opción antes de intentarlo”.
La mirada plural: la diversidad mejora la ciencia
Si algo une a estas cuatro investigadoras es la convicción de que la diversidad de género no es solo una cuestión de justicia, sino de calidad científica. Para Ana Guadalupe Gayubo, afrontar un problema desde diferentes enfoques permite hallar soluciones más rápidas y eficaces. Laura Santamaría refuerza esta idea: "Una perspectiva de género y un bagaje diverso ayudan a detectar sesgos, plantear nuevas preguntas y encontrar soluciones más innovadoras.”
Ailette Prieto aporta una visión técnica: en Química Analítica, la pluralidad genera métodos más reproducibles y soluciones más transferibles a la realidad. Maddi Salvoch va más allá y señala cómo la perspectiva masculina y occidental ha dominado la agenda durante décadas. "Incorporar miradas diversas permite detectar necesidades que antes se ignoraban, desde problemas de contaminación regionales hasta patologías que solo sufren las mujeres y que han recibido menos atención".
Un mensaje al futuro
Al preguntarles qué dirían a una estudiante de secundaria que duda si dar el paso hacia una carrera técnica, el consenso es general: valentía y curiosidad.
"Que siga su vocación sin miedos; la mujer ya tiene un gran peso en la ciencia y no debe dejarse intimidar por estereotipos machistas", alienta Gayubo. Por su parte, Ailette Prieto invita a la acción: "Si dudas, pruébalo. Hazlo. La ciencia pide hacer preguntas y no tienes que saberlo todo hoy; cada error te hará crecer".
Laura Santamaría pide a las futuras científicas que confíen en su capacidad y busquen apoyo en sus referentes. Finalmente, Maddi Salvoch lanza un mensaje de esperanza: "La curiosidad ya es el primer paso. El camino no siempre será fácil, pero por suerte cada vez encontrará más mujeres que le ayuden a seguir adelante".
