Karlos Santamaria eta haren idazlanak

 

El hombre ¬Ņtodo o parte?

 

    Antes de entrar en este problema, que constituye, a mi juicio, el nudo gordiano del problema personalista del Bien Com√ļn, tenemos que dar un peque√Īo rodeo, un rodeo terminol√≥gico, para desvanecer sus apariencias contradictorias. La doble afirmaci√≥n —el hombre es parte de la sociedad, el hombre es un todo subsistente— ¬Ņno encierra en s√≠ misma una contradicci√≥n demasiado clara, demasiado patente, para que podamos seguir por este camino? Porque parece, en efecto, que la noci√≥n de parte excluye a la noci√≥n de todo subsistente. ¬ŅC√≥mo puede, pues, decirse que el hombre es parte y, al mismo tiempo, que el hombre es un todo subsistente?

    Esta primera dificultad, planteada de esta manera, se resuelve f√°cilmente no bien se considera y distingue el sentido pleno y el sentido anal√≥gico de las palabras todo y parte.

    En efecto: el concepto de subsistencia implica, en sentido pleno, el ser en raz√≥n de s√≠ y el de parte en ser raz√≥n del todo. El ser substante existe, ¬ęper se¬Ľ, en raz√≥n de su propia esencia; la parte, en cambio, existe ¬ęper alliud¬Ľ, en raz√≥n del todo. De aqu√≠ que las partes, como los accidentes —aunque por motivos distintos— no son substancias primeras. La mano, por ejemplo, existe en raz√≥n del cuerpo. Separada del cuerpo ya no es propiamente una mano. Ser√°, quiz√°, un conjunto de c√©lulas y de tejidos organizados, pero no una mano en el sentido propio de la palabra.

    Subsistente llamamos —dice Santo Tom√°s— a lo que existe en s√≠ y no en otro. En su sentido abstracto —porque tambi√©n se usa en sentido concreto— la palabra subsistencia expresa la perfecci√≥n hipost√°tica, aquella propiedad en virtud de la cual un ser es completo, no necesita ser comunicado a otro para ser, obrar y ser explicado. Tal definici√≥n excluye, pues, manifiestamente, a la noci√≥n de parte y a la noci√≥n de accidente.

    Claro est√° que esta ¬ęperseidad¬Ľ que se predica de la persona y a√ļn de todo substancia primera, no debe ser confundida con la ¬ęaseidad¬Ľ. Una cosa es el ser ¬ęper se¬Ľ, ser que existe en raz√≥n de su propia esencia, y otra muy distinta el ser ¬ęa se¬Ľ, es decir, el ser que existe ¬ęde por s√≠¬Ľ, con independencia de cualquier causa. Atribuir a la persona una completa independencia respecto de toda causa eficiente y final, como hace la moral existencialista, equivale a concederla esa facultad divina s√≥lo atribuible a Dios, causa primera en s√≠ misma incausada, de cuanto existe. Dios existe ¬ęa se¬Ľ; las substancias existen ¬ęper se¬Ľ; las partes existe ¬ęper alliud¬Ľ.

    En resumen, los conceptos de sustancia y parte tomados en sentido estricto se contradicen y se excluyen. Si afirmamos, pues, que el hombre es persona es decir, una subsistente racional, le atribuimos una cualidad incompatible con la noci√≥n de parte. Esto es evidente cuando se toman las palabras en sentido estricto; pero, ¬Ņocurre lo propio cuando se toman en sentido anal√≥gico? O dicho de otro modo: la frase ¬ęratio partis contrariatur personae¬Ľ —la noci√≥n de parte se opone a la de persona— ¬Ņes leg√≠timo aplicarla al caso del hombre y del Estado? Cuando se trata del hombre y el Estado ¬Ņes leg√≠timo rechazar la noci√≥n de parte, citando, al efecto, esta frase de Santo Tom√°s?

 

Sentido estricto y sentido analógico de una frase

 

    Es claro que Santo Tom√°s da, en este caso, un sentido estricto a las palabras. El propio Maritain reconoce que Santo Tom√°s, en este pasaje, se refiere al compuesto humano: trata de probar que el alma no es persona y, para ello, se funda en que es parte del ser humano. Tambi√©n en otros pasajes del Aquinense se encuentra esta misma idea. Por ejemplo, en la cuesti√≥n 29 de la primera parte de la ¬ęSumma¬Ľ, dice Santo Tom√°s que ¬ęal alma no se la puede llamar substancia porque es una parte del hombre y no siendo sustancia tampoco puede convenirle el nombre de persona¬Ľ. Est√° claro, pues, lo que Santo Tom√°s quiere decir en este p√°rrafo: el alma es parte, luego no es substancia; no es substancia, luego no es persona. Sentido estricto, no anal√≥gico.

    Pero la cuesti√≥n se complica enormemente cuando se trata de aplicar la frase ¬ęratio partis¬Ľ en un sentido anal√≥gico al caso de la persona y el Estado. Los contradictores de Maritain niegan la legitimidad de este empleo. Maritain, en cambio, la afirma, no en nombre de la letra, claro est√°, sino en nombre del esp√≠ritu.

    Y as√≠ dice Maritain que ¬ępara quien tenga un conocimiento suficientemente profundo, la frase ¬ęratio partis...¬Ľ posee un valor completamente general que se aplica, anal√≥gicamente, seg√ļn los casos¬Ľ.

    Ahora bien: si esto es as√≠, si la frase en cuesti√≥n es v√°lida tambi√©n en sentido anal√≥gico —que es, precisamente, el punto discutible en este asunto— tendremos que preguntarnos c√≥mo hay que interpretar anal√≥gicamente, los numerosos pasajes de Santo Tom√°s, en los que √©ste afirma que el hombre es parte de la sociedad pol√≠tica, que se halla con √©sta en relaci√≥n de una parte con el todo y que debe sacrificarse, como la mano se sacrifica, ¬ęsin deliberar¬Ľ para parar el golpe, a fin de que el todo sea conservado. Y √©ste es el objeto principal de nuestras reflexiones en este momento.

    Pero ello nos lleva, por de pronto, a otra cuesti√≥n interesante que debemos puntualizar en seguida, y que es la de la unidad del todo social.

 

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