Introducción

 

La permanente evolución de la sociedad genera nuevas demandas y exigencias que constituyen un reto continuo para las instituciones.

 En las últimas décadas, entre esas demandas sociales destaca la necesidad de conseguir la igualdad entre mujeres y hombres, una igualdad basada necesariamente en el cambio de las estructuras y del funcionamiento de la sociedad. Este difícil y largo tránsito requiere el cumplimiento de múltiples factores entre los cuales está la necesidad de contar con personas profesionales especializadas.

En este contexto, la Universidad del País Vasco oferta desde el año 2001 el título propio Máster en Igualdad de Mujeres y Hombres que se ha desarrollado con la colaboración de Emakunde desde sus inicios y la Diputación Foral de Gipuzkoa.

La principal contribución que aporta este postgrado a la sociedad consiste en formar personas especializadas y cualificadas para la intervención a favor de la igualdad entre las mujeres y los hombres. Debido al enfoque transversal e integral de la formación de agentes de igualdad los ámbitos de la sociedad en los que los cambios introducidos por estas personas resultarán fructíferos son múltiples: educación, cultura, empleo, participación socio-política, deporte, etc.

En lo que respecta a la inserción laboral del alumnado, se puede destacar que muchas personas han sido contratadas tanto en el ámbito de la Administración como en empresas para desempeñar diversas tareas y de diferente duración. Otras han participado en proyectos de investigación sobre las necesidades y obstáculos existentes para las mujeres en la incorporación, promoción, permanencia y calidad en el ámbito laboral. Hay que destacar que muchas personas son profesionales que ya estaban trabajando previamente en distintos campos relacionados con políticas de igualdad.

Por otra parte, el alumnado realiza prácticas en diversas instituciones, empresas, fundaciones, asociaciones, partidos y sindicatos. Además de su objetivo formativo, estas prácticas canalizan distintos proyectos de actuación en el seno de cada uno de los centros que las acogen. Cabe subrayar que la colaboración entre la universidad y los numerosos centros de prácticas implicados ha contribuido al fomento del compromiso social en el logro de la igualdad entre mujeres y hombres.