Innovar mejor cooperando: evidencias desde la industria vasca

Fuente: Pixabay

En los últimos años, el concepto de innovación abierta ha ganado peso entre las empresas industriales. Lo que hace no tanto se resolvía con inversiones internas en I+D, hoy suele requerir colaboración con universidades, centros tecnológicos, clientes, proveedores o incluso competidores.

Pero ¿qué ocurre con las cooperativas? ¿Son estas empresas —a menudo consideradas más adversas al riesgo y con más limitaciones para financiar su innovación— capaces de aprovechar mejor la innovación abierta? ¿O, por el contrario, sus características limitan su rendimiento innovador?

Un reciente artículo, publicado en Annals of Public and Cooperative Economics, aborda precisamente estas preguntas, utilizando la encuesta de Innovación del EUSTAT y datos de 718 establecimientos industriales del País Vasco, 57 de ellos cooperativas.

Los resultados son sorprendentes.

  • Las cooperativas industriales vascas logran un mayor porcentaje de ventas procedentes de productos nuevos para la empresa.
  • En lo que respecta a las ventas de productos nuevos para el mercado, las cooperativas se encuentran en situación de paridad competitiva.

En todo caso, estos resultados podrían deberse, no al hecho de que sean cooperativas, sino a otros factores que posteriormente controlamos en nuestro modelo, como el mayor tamaño de las cooperativas vascas en comparación a las empresas de capital, su mayor inversión en I+D externa, o su mayor probabilidad de acceder a ayudas públicas.

¿Qué explica esta fortaleza innovadora? La respuesta está en la intercooperación

El análisis revela que lo que marca la diferencia no es tanto “ser cooperativa”, sino cómo cooperan estas organizaciones con actores externos.

Las cooperativas colaboran para innovar mucho más con universidades (51% vs 7%), centros tecnológicos (61% vs 13%), proveedores (51% vs 13%), clientes (44% vs 9%), consultoras (58% vs 16%) y administración pública (18% vs 5%).

Esta propensión a la cooperación, y en particular la cooperación con universidades y centros de I+D, se traduce directamente en mejores resultados de innovación incremental.

Cooperar con universidades y centros tecnológicos aporta más a las cooperativas que al resto

Cuando colaboran para innovar con universidades, las cooperativas obtienen 33 puntos porcentuales más de ventas en productos nuevos para la empresa que las no cooperativas. Y 13 puntos porcentuales más cuando la colaboración es con centros tecnológicos.

Este hallazgo es clave: no es sólo que cooperen más, sino que cooperar les funciona mejor.

¿Por qué esta ventaja? El papel del ecosistema cooperativo vasco

Los resultados parecen estar estrechamente vinculados al histórico entramado de intercooperación en torno al Grupo Mondragon: universidad cooperativa, 12 centros tecnológicos, redes de colaboración interempresarial y décadas de aprendizaje conjunto.

Este ecosistema:

  • Reduce riesgos de colaboración
  • Aumenta la confianza entre actores
  • Facilita la transferencia de conocimiento
  • Permite a las cooperativas combinar mejor I+D interna y externa

Esta experiencia prolongada de intercooperación con otras cooperativas, puede influir también en mejores capacidades para cooperar posteriormente en I+D con otras empresas y agentes externos al grupo, como clientes y proveedores. Como resultado, las cooperativas no sólo usan más la innovación abierta, sino que la usan mejor.

¿Son replicables estos resultados a cooperativas industriales de otros países o a otras empresas? Sí, pero…

Creemos que algunas de las experiencias de innovación abierta de las cooperativas industriales serían replicables en otros entornos, aunque probablemente de una manera menos rentable o conducente a menores ventajas en innovación. Algunas condiciones del tejido cooperativo industrial vasco son únicas. Así mismo, la legislación y sistema fiscal de las cooperativas en España y en Euskadi fomentan la intercooperación. En ausencia de estos incentivos, cooperativas de otros países o empresas no cooperativas que quisieran imitar esta estrategia de innovación abierta, no obtendrían un retorno similar de su innovación colaborativa.

Implicaciones prácticas para responsables de I+D en empresas, agentes de innovación y AA. PP.

  1. Fomentar la colaboración con universidades y centros tecnológicos

No se trata únicamente de financiar I+D interna, sino de desarrollar vínculos estables de colaboración. Las cooperativas son un ejemplo de cómo esta estrategia puede multiplicar el retorno innovador.

  1. Construir redes de confianza a largo plazo

La experiencia cooperativa demuestra que la continuidad en las relaciones refuerza la capacidad para absorber conocimiento externo y aplicarlo al desarrollo de nuevos productos.

  1. Las políticas públicas deben apoyar la intercooperación

El estudio apoya la idea de que el apoyo institucional (financiación, incentivos, estructuras de red, programas colaborativos) tiene efectos claros sobre la innovación.

 

¿Quieres saber más? Acceso en abierto y gratuito al artículo

Santos-Larrazabal, J., Basterretxea, I. & Fernandez-Sainz, A. (2025). Intercooperation and open innovation: Unleashing cooperative firms’ innovation potential. Annals of Public and Cooperative Economics, 1–21. https://doi.org/10.1111/apce.70030

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