Energía, Demografía… Geología

La relación entre los dos primeros términos es evidente para cualquiera, y la de ellos con el tercero mucho más estrecha de lo que pueda parecer a primera vista.

Es habitual encontrarnos en los medios informativos con el problema que supone para la sociedad el abastecimiento energético y la discusión sobre cómo hacerlo y a qué precio: ¿combustibles fósiles, energía nuclear, energías renovables? ¿buscando y consumiendo recursos propios, o pagando por los de otros países?

Independientemente del rechazo social hacia ciertas fuentes de energía y de la simpatía por otras, lo cierto es que tanto la economía baja en carbono, como las nuevas tecnologías o las energías renovables hacen un uso intensivo de metales raros (necesarios para las baterías, paneles fotovoltaicos, turbinas, microprocesadores, catalizadores…). Esta circunstancia pasa desapercibida para la sociedad. También que la prospección y abastecimiento  de esos materiales dependen exclusivamente de la Geología y la minería, ya que, actualmente, no se pueden reciclar a partir de ningún material previamente fabricado por el ser humano (a diferencia del vidrio o el hierro, por ejemplo). Así pues, la progresiva transición a la dependencia de energías renovables implica en realidad el reemplazamiento masivo de unos recursos no renovables (los combustibles fósiles) por otros (ciertos metales y minerales) que tampoco lo son.

Existe un consenso general, plasmado en acuerdos internacionales, para incrementar la contribución de las energías renovables (principalmente solar y eólica) en unas proporciones ambiciosas hasta 2050. La derivada es que esto requerirá de hecho aumentar el abastecimiento de los minerales y metales estratégicos antedichos en proporciones anuales de entre el 5 y el 20 % durante los próximos 40 años. El carácter estratégico de estos recursos hace que los condicionantes geopolíticos determinen su precio y disponibilidad. Se puede recordar al respecto que en 2010 China bloqueó la exportación de tierras raras a Japón. Al hacerlo provocó una grave crisis industrial primero en este último país (pues Japón es primer productor y exportador de motores eléctricos, electroimanes y paneles solares) e inmediatamente en Estados Unidos (donde se resintieron o paralizaron las industrias del motor, la energía y defensa, a las que abastece Japón). Se generó así una crisis económica de la que los países involucrados han extraído sus propias enseñanzas. Por ejemplo, para evitar el desabastecimiento de recursos naturales estratégicos para su industria y necesidades energéticas, el Senado de los Estados Unidos presiona abiertamente para incrementar la intervención de sus Servicios Geológicos (U.S. Geological Survey).

En resumidas cuentas, el desarrollo económico sostenible ha creado una demanda enorme de recursos naturales estratégicos. Estos recursos se buscan en cualquier lugar de la Tierra (emergida o sumergida), e incluso en asteroides y otros planetas. Su abastecimiento actual está en manos de unos pocos países/corporaciones, y en el mismo los profesionales de la Geología juegan y jugarán un papel fundamental. Esto es así porque los geólogos intervienen no sólo en su descubrimiento, exploración y explotación, sino también en que estas actividades se realicen de forma regulada, eficiente, limpia y respetuosa con el medio ambiente.

Pero, ¿existen geólogos suficientes, correctamente formados y económicamente incentivados para afrontar estos retos? Un informe elaborado en 2009 por el American Geological Institute sobre el estado del capital humano de la profesión en Norteamérica sirvió de base para que, excepcionalmente, las prestigiosas revistas "Nature" y "Nature Geoscience" publicasen dos editoriales en 2011 y 2012 alertando del problema de la incapacidad de las universidades americanas para formar hasta el año 2020 geólogos (se estima que unos 50.000 entre sus más de 200 universidades) en número suficiente para cubrir la demanda creada por las necesidades mencionadas más arriba y por la retirada del mercado laboral de la generación de geólogos en activo (más de 200.000), formados en las décadas de los años 60-70 del siglo XX. El informe de 2014 del American Geological Institute muestra que el problema persiste, y ahora lo suscriben también geólogos europeos, que han constatado ya el desequilibrio entre oferta y demanda de profesionales en los países del Norte de Europa y la propagación progresiva hacia los países del Sur. En paralelo, han proliferado los informes realizados a partir de exhaustivas encuestas (por ejemplo de la Sociedad Geológica de Londres, del Instituto de Geología Americano o de la Asociación Americana de Geólogos del Petróleo) que recogen los aspectos económicos relacionados con la profesión en todos sus frentes (incluyendo la educación a todos sus niveles, la administración, la gestión de infraestructuras, recursos hídricos, riesgos geológicos…). Al igual que en otras profesiones, hay especialidades mejor y peor pagadas, pero esto no impide que en determinados casos los salarios medios sean de seis dígitos o que en ciertos países la profesión de geólogo sea la mejor o una de las mejor remuneradas. Como en tantas facetas de la actividad humana, la Geología también necesita que se involucren en ella las mentes más brillantes.