¿Qué son las historias orales?

Para muchas personas que pululan alrededor de la universidad o de los ayuntamientos, pueden ser un nuevo nicho de empleo, y por lo tanto, las encuadran en las estrategias que marcan estas instituciones: la acumulación de organizaciones y de legitimidades, ya sean políticas o científicas.

Para otras personas es una nueva fuente de denuncia para crear una nueva conciencia de clase o una nueva conciencia nacional; y, por lo tanto, están en la lógica de acumulación de fuerzas para llevar a cabo las estrategias de vanguardia.

Tal como las trabajamos nosotr@s, las historias orales son parte de la dialéctica de construcción/deconstrucción de la democracia cotidiana. Por lo tanto, las encuadramos dentro de un proceso en el que la gente puede ir construyendo la autogestión de su vida cotidiana.

En ese proceso, las historias orales son vehículo de transmisión y forma de construcción de cosmovisiones, formas de hacer/sentir/pensar y de relaciones, que pueden ser impuestas, consentidas o construidas colectivamente y que se caracterizan por su potencialidad para ayudar a la transformación desde la vida cotidiana.

Por esto, para trabajar las historias orales para la transformación desde la vida cotidiana, hay que trabajar la historia de la gente en los espacios y tiempos cotidianos, nunca la historia de los territorios. Nuestra historia es la interacción de nuestras vidas; independientemente donde hayamos nacido, nuestras vidas aportan cualidad y calidad a los espacios y tiempos que vivimos.
 

¿Cómo hacemos las historias orales?

Haciendo un gran esfuerzo de sistematización –aunque eso no nos guste mucho–, podríamos identificar cinco momentos:

Momento 1: Realizar las entrevistas
Momento 2: Elaborar el borrador de las historias orales
Momento 3: Leer el borrador a las personas entrevistadas y debatir en talleres
Momento 4: Elaboración definitiva
Momento 5: Difusión de las historias

Y vemos la necesidad de hacer algunas observaciones:

  • Es conveniente saber algo de historia del barrio o pueblo, mediante algún informante o en su defecto alguna historia escrita; siempre que no determine la escucha posterior.
  • Tener en cuenta varias cosas a la hora de seleccionar a las personas a entrevistar:
    • Matriz sociocultural:
      • Debe entrevistarse a personas de los diversos segmentos de clases sociales, de las diversas culturas del trabajo, de las diversas culturas relacionales (etnia, edad...) y de los diversos géneros.

      • Diversidad espacial: que estén representadas las distintas divisiones del pueblo (pueden ser barrios, puede ser arriba y abajo, de un lado o de otro de un río o de una carretera, etc.)

      • Identidad de adscripción: pertenecer a una asociación, a un equipo, a veces a tendencias políticas y religiosas.

    • El tipo de entrevista debe ser abierta, con una primera pregunta general que abra el discurso de la persona entrevistada, y con los sentidos de sensibilidad, creatividad y oportunidad ir completando la historia mediante preguntas no directas del tipo: ¿En este pueblo no se jugaba?
    • Hay que tener en cuenta que el momento de la entrevista mezcla tres situaciones:
      • el recuerdo de lo vivido;
      • la situación actual de la persona entrevistada;
      • la propia situación de la entrevista.

Es muy importante comprender bien estas tres situaciones, para sacarle el mayor partido a la entrevista.

  • Cuando tenemos todas las entrevistas hacemos un borrador; en las historias orales de Pedrera (1997), de Las Cabezas de San Juan (2001) y de Olivares (2009), nos ha servido hacer cuatro grandes bloques:
    • Uno que giraría en torno a las historias que nos han contado nuest@s mayores (que solo se desarrolló en Pedrera)
    • Los otros tres bloques girarían en torno a lo que hemos vivido y los estructuramos en torno a la casa, la calle, y las formas de poder institucional; aunque, claro está, caben otras muchas formas de estructuración teniendo en cuenta la diversidad de temas que podemos trabajar usando como excusa las historias orales.
  • Reunimos a las personas entrevistadas en talleres de debate, normalmente dividiéndolas en torno a los temas que más han hecho referencia. En el taller se va leyendo el borrador y debatiendo cada epígrafe, así se va completando.
  • Una vez acabados los cuatro o cinco talleres (o los que hagan falta) se elabora la versión definitiva. Se hacen encuentros entre l@s narrador@s y otra gente del barrio o pueblo, (así solo se hizo en Las Cabezas de San Juan; en los otros lugares fueron las personas coordinadoras quienes asumieron este papel), bien en espacios de sociabilidad, o centros educativos... para divulgar las historias y provocar nuevas acciones.

Para saber más en torno a las historias orales

Encina, Javier De cómo trabajar las historias orales desde el ilusionismo social. En J. Encina, M.A. Ávila & B. Lourenço (coord.), Las culturas populares. Plantas medicinales, comunicación, economía, historias orales e ilusionismo social, 113-122. Sevilla: Atrapasueños, UNILCO-espacio nómada.. https://labur.eus/ndTXE

Delgado de Frutos, Nahia; Uranga, Ione; Encina, Javier; & Ezeiza, Ainhoa (2019). Historias orales en Educación Infantil y Primaria. En A. Ezeiza & J. Encina (coord.), Trabajando la lengua desde una perspectiva dialéctica. Algunos apuntes sobre lengua y complejidad, 273-289. Gasteiz: ISM-UPV/EHU. https://labur.eus/zqqvz

Encina, Javier; Ezeiza, Ainhoa & Delgado de Frutos, Nahia (2020). Historias orales como herramienta para la convivencialidad. Revista Latinoamericana Estudios De La Paz Y El Conflicto, 1(2), 13 - 38. https://doi.org/10.5377/rlpc.v1i2.9828

En esta web hemos agrupado bibliografía especializada y experiencias en las que hemos participado coordinando o como acompañamiento: https://historiasorales.org/