Pienso igual que Tonucci, "no se puede soportar que la Escuela sea aburrida"

 

Elena Laiz Sasiain, maestra de maestras (Fuente: @gabantxo)

Elena Laiz Sasiain, maestra (Fuente: @gabantxo)

Conocí a la bilbaína Elena Laiz Sasiain hace cuatro años, porque compartimos el gusto por bailar en las romerías organizadas por Aiko Taldea y coincidimos en muchas actividades sociales relacionadas con la cultura vasca. Un día le pedí ir a su escuela, en Zizurkil (Gipuzkoa), porque me interesa mucho saber de nuevas metododologías de enseñanza-aprendizaje y había oído hablar de su proyecto especial de Eskola Txikiak y de que había convencido al Gobierno Vasco para aplicarlo en dos pueblos de Gipuzkoa.

Seguí sus instrucciones y tras pasar Andoain, me desvié por la carretera hacia Zizurkil. Llegué a un entorno rural bucólico  donde poco a poco fueron llegando las familias que dejaban a sus pequeños en la escuela San Millán: “muxu bat, laztana”. Lo que más me impactó fue la calma, el carácter alegre y a la vez reposado que se respiraba entre esos niños y niñas y las maestras que les abrazaban según entraban por la puerta cada jornada. Me asombré con un proyecto de escuela revolucionario para mí, niños y niñas de entre 2 y 12 años, que aprenden juntos, sin barreras de aulas ni horarios y donde una pequeña carpintería, dentro de la escuela, es el motor para el aprendizaje de las matemáticas. “Es el sitio de la escuela donde más horas les gusta estar”, me dijo Elena con su gran sonrisa. Había rincones con cojines donde dejarte caer para leer lo que quieras y todo el tiempo que quieras. En fin, era un paraíso donde aprender y que me hacía desear ser  Alicia en el país de las maravillas y beber aquello de la botellita  que te hacía volver a ser pequeña por un rato. En la eskola txikia de Zizurkil hay un espacio en la buhardilla para hacer teatro, donde la primera, la segunda, la tercera y la cuarta pared son todo lo mismo en la imaginación de los chavales que recorren los tres pisos de la escuela, mientras maquinan un nuevo invento mecánico por aprovechar la pendiente que tiene la barandilla. Otro pequeño grupo salía con la profesora a la huerta de enfrente para ver cómo crecían las zanahorias que plantaron hace unas semanas.

Francesco Tonucci (Fuente: www.educaciontrespuntocero.com)

Francesco Tonucci (Fuente: www.educaciontrespuntocero.com)

Elena Laiz Sasiain pertenece a esa generación de maestra de maestras que se jubilan este año, tras pelear por un modelo educativo que libere a nuestros pequeños del aburrimiento y la imposición. Gracias a su conocimiento -y a su carácter-, ha creado un equipo de docentes y padres y madres, bien formadas y convencidas de su apuesta, seguidoras de la corriente pedagógica del italiano Francesco Tonucci. Y sus niños y niñas, lo más importante, poseen el empoderamiento suficiente para aprender de manera autónoma y sin cortapisas, en cualquier entorno. Eso es lo que cuenta para ella, ahora, que jubilada en los papeles, ve cómo crecen y se desarrollan las mentes de quienes cuidó para que germinara la curiosidad por el mundo que les rodea.

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