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Archivo para mayo, 2014

Nuevos Horizontes

Sábado, 31 de mayo de 2014

La sonda Nuevos Horizontes alcanzará Plutón a mediados del mes próximo, tras más de 8 años recorriendo el Sistema Solar

 

A medida que exploramos el Universo nuestros horizontes se expanden. En 1930, Clyde Tombaugh descubrió lo que parecía ser el último de los planetas del Sistema Solar. En el año 2006, la Unión Astronómica Internacional decidió considerarlo un planeta enano, en representación de la miríada de mundos similares que se esconden en las regiones exteriores de nuestro sistema. Para desvelar sus secretos, la sonda New Horizons de NASA comenzará a tomar datos de este extraño objeto que nunca antes ha sido visitado por un ingenio fabricado por el ser humano. Precisamente para apoyar esta misión, se ha hecho un llamamiento a los observatorios en tierra para que tomen datos y de esta manera se pueda calibrar y contrastar el funcionamiento de los instrumentos de la nave. Para responder a esta solicitud, hemos estado observando Plutón este viernes dentro del programa BEGIRA, en compañía de Javier Gorosabel (y sus inefables GRBs) y Jesús Ugarte, quien desarrolla un Proyecto Fin de Máster acerca del control remoto del telescopio de 1,23m. Es la primera vez que he podido observar este objeto, siempre es una maravilla ver objetos por primera vez: te hace partícipe de la sensación de descubrimiento y exploración.

Así se ve Plutón a través del telescopio de 1,23m de Calar Alto en Almería: una discreta estrella más en un hermoso campo poblado de objetos.

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Dentro y fuera

Sábado, 24 de mayo de 2014

Vivimos en medio de un océano cósmico. Todas y cada una de las estrellas que podemos ver en el cielo nocturno pertenece a nuestra galaxia. Rodeados como estamos, sin embargo, podemos también alzar la vista y mirar más allá para perdernos en la inmensidad del vacío que nos separa de las otras galaxias.

Cuando en los meses de verano miramos en la dirección de la constelación de Sagitario estamos mirando precisamente hacia las aguas más profundas, el corazón de la Vía Láctea. Mirar en la dirección de Perseo (cosa que podemos hacer desde nuestras latitudes prácticamente en cualquier momento) supone, al contrario, mirar hacia la orilla: la zona exterior de la galaxia.

¿Qué debemos hacer entonces para ver aún más lejos? Perpendicularmente a esa línea imaginaria que une la parte interior y exterior de la Vía Láctea nos asomamos al vacío extragaláctico. Por ejemplo, la zona de la Osa Mayor, Coma Berenices y otras constelaciones boreales nos permiten, mirando aún entre las aguas en las que estamos inmersos, vislumbrar qué hay más allá. Las lejanas galaxias, los confines del Universo.

La semana pasada, Antonio de Arcos y yo aprovechmos una de las pocas noches despejadas que nos está brindando la primavera. Una rara y hermosa ocasión de mirar dentro y fuera.  Dos imágenes que muestran lo diferente que puede ser el Universo simplemente cambiando nuestro punto de vista.

Dentro: en la constelación de Vulpecula, el objeto Messier 27 o Nebulosa de Dumbbell es lo que llamamos una nebulosa planetaria, el resultado de la explosión hace unos 10.000 años de una estrella cercana, no muy diferente de nuestro Sol. Nótese la abundancia de estrellas alrededor, las gotas de nuestro océano.

 

Fuera: la Galaxia de la Aguja (NGC4565) en la constelación de Coma Berenices es un buen ejemplo de lo que podemos ver si miramos a través de la superficie de nuestro océano. Aún se ven algunas estrellas dispersas, vecinas de nuestra Galaxia. A decenas de millones de años-luz de nosotros se sitúa la espectacular NGC4565 y al menos tres compañeras visibles en esta imagen. ¿Eres capaz de encontrarlas?

 

 

 

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Cambio de planes

Domingo, 18 de mayo de 2014

Un documento histórico. La primera observación de campo que se hizo para introducción a la Astronomía, en el año 2003. De pie, a la derecha, Ricardo Hueso. En primera fila, entre dos alumnos, yo mismo. Aquella observación tuvo lugar en el parque de Etxebarría, uniéndonos a las actividades organizadas por la Agrupación Astronómica Vizcaína.

Este viernes finalizó un pedazo de mi vida docente en la EHU. A las once de la mañana, tras una observación solar ayudados por Teresa del Río, pusimos punto final a la última edición del curso Introducción a la Astronomía.

Esta asignatura comenzó a impartirse en 1996. Fue el profesor Agustín Sánchez Lavega quien lanzó la iniciativa y durante varios años la impartió en solitario. Allá por el año 2003, siendo yo un estudiante de doctorado, comencé a impartir un tercio de las horas. El objetivo era completar las clases teóricas con una parte práctica que por aquel entonces consistía básicamente en utilizar simulaciones por ordenador.

Tras varias colaboraciones intermitentes, en función de nuestros diversos contratos con la universidad, tanto Ricardo Hueso como yo mismo alternamos y compartimos la asignatura. Finalmente, en las tres o cuatro ediciones, me encargué de impartirla por completo. El programa seguía siendo muy similar al ideado por Agustín aunque completamos ampliamente la parte práctica (sobre todo a raíz de la creación del Observatorio Aula EspaZio) y añadimos algunos temas que antes no estaban presentes (Planetas Extrasolares, Astrobiología, Exploración del Espacio…)

En total han sido 19 años para esta asignatura que estimamos han cursado más de 1.000 personas. Creo que es un bagaje importante. Uno no siempre llega por igual a todos los alumnos, pero me queda la certeza de que algunos de ellos quedaron “tocados” por la astronomía y que realmente disfrutaron con el curso y extrajeron de él todo lo que podíamos ofrecerles.

Yo, personalmente, he aprendido mucho impartiendo esta asignatura. También aprendí mucho de los alumnos, a todos los niveles. El viernes sentí un pinchazo de tristeza al cerrar el aula. El último cambio de planes de estudio condena a las asignaturas de Libre Elección, quizá más adelante vuelva a ser posible llevar a cabo una iniciativa de este estilo.

Personalmente considero la observación del tránsito de Venus de 2004 como el verdadero precursor del Observatorio Aula EspaZio. En esta imagen, de izquierda a derecha: Agustín Sánchez Lavega, Joseba Zubia, Santiago Pérez-Hoyos y Arantza Mendioroz. Arantza y Joseba acudieron a presenciar el tránsito, junto con numerosos alumnos y medio de comunicación. Los medios eran aún precarios pero las ganas estaban intactas.

Docencia

BEGIRA continúa

Domingo, 11 de mayo de 2014

Esta semana tuvimos la visita de algunos alumnos de la Facultad de Ciencia y Tecnología. Después de haber visitado el Observatorio de día, y haber visto el Sol en directo, quedaba pendiente la posibilidad de observar desde el T50. Dado que la primavera ha traído un tiempo bastante inestable, decidimos organizar una visita especial para ellos añadiendo la posibilidad de usar el telescopio profesional de 1,23m de Calar Alto de forma remota.

Gracias una vez más a Javier Gorosabel, que transformó una de sus noches GRB buffer en noche BEGIRA, pudimos enseñar a los alumnos cómo es la ciencia en vivo y en directo. Recorrimos algunas galaxias relativamente brillantes, incluyendo por ejemplo a NGC4565, la galaxia de la aguja.

La sorpresa vino con un aviso de Gamma Ray Burst (GRB) por parte del Telescopio Espacial Fermi. Ésta es precisamente el área de estudio de Javier por lo que, cuando el objeto se elevó lo suficiente en el cielo empezamos a observarlo. Con nosotros quedaron al final los alumnos Endika Arandia e Iker Pérez de Nanclares (de la FZT), así como Jesús Ugarte e Iñaki Ordóñez, ambos del Máster en Ciencia y Tecnología Espacial, y el primero realizando su proyecto final con el telescopio 1,23m de Calar Alto. El análisis preliminar de los datos permitió publicar una circular GCN. El análisis posterior hará posible trazar una curva de luz de varias horas del llamado afterglow (o brillo residual en el visible) de la gigantesca explosión de rayos gamma.

Aunque algunos alumnos pudieron visitar nuestro pequeño y humilde T50 y realizar observaciones desde un cielo progresivamente más encapotado, creo que la experiencia de tener el cielo al alcance de la mano a través de los telescopios en Almería dejará una huella intensa en ellos. Los que más aguantaron tuvieron ocasión de disfrutar de ciencia observacional en estado puro: la excitación de la observación directa, los primeros cálculos y estimaciones, los continuos mensajes con otros miembros de la comunidad científica (¿competidores?) y la publicación breve pero rigurosa de resultados.

Junto con Iker, Endika, Iñaki y Jesús, posan Ricardo Hueso y Javier Gorosabel. El GRB 140508A aparece también, señalado por la flecha, en la pantalla del fondo. Buen trabajo!

Junto con Iker, Endika, Iñaki y Jesús, posan Ricardo Hueso y Javier Gorosabel. El GRB 140508A aparece también, señalado por la flecha, en la pantalla del fondo. ¡Buen trabajo!

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Exocometas

Lunes, 5 de mayo de 2014

Los cometas nos fascinan. Algunos nos visitan de generación en generación, como el Halley. Otros llenan nuestro cielo con una vista espectacular y después se pierden en la oscuridad del Sistema Solar exterior. Muchos otros rozan la superficie del Sol y mueren, como el cometa ISON.

Pero no sólo nos fascinan, sino que también son una pieza fundamental en nuestra compresión del nacimiento y la evolución nuestro sistema. Posiblemente aportaron una fracción considerable del agua de la Tierra. También pueden ser una clave básica para el origen de la vida en nuestro planeta.

Desde hace unos años, no sólo conocemos cometas en nuestro vecindario sino que también hemos sido capaces de vislumbrarlos en torno a otras estrellas, normalmente con sistema planetarios en plena formación. Este es precisamente el tema de mi última entrada en el blog Mapping Ignorance.

[Leer la entrada completa en Mapping Ignorance]

Vista artística del sistema beta-Pictoris, uno de los mejor estudiados de nuestro entorno. Esto incluye, desde luego, sus exocometas. Crédito: NASA/FUSE/Lynette Cook.

 

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