Agur eta eskerrik asko, Javier!

Hoy debería estar escribiendo sobre el 25 aniversario del Telescopio Espacial Hubble y el papel de éste en la astronomía planetaria. Pero esta semana hemos perdido a un grande, nuestro querido Javier Gorosabel, y aunque he ido retrasándolo, la verdad es que el cuerpo me pide hablar un poco de él. Mucho se ha escrito, y muy bien, por gente que convivió con él mucho más de lo que yo lo hice. Pero con ese estilo suyo tan particular, fue también importante en mi vida en los dos últimos años: sirvan como prueba las muchas veces en que se le cita en este blog.

De izquierda a derecha: Javier Gorosabel, Santiago Pérez-Hoyos y Ricardo Hueso durane la observación de BEGIRA el 13 de febrero

De izquierda a derecha: Javier Gorosabel, Santiago Pérez-Hoyos y Ricardo Hueso durante la observación de BEGIRA el 13 de febrero de 2014.

La primera vez que trabajamos codo con codo fue hace más o menos 2 años. Estaba yo observando en el 1,23m de Calar Alto con PlanetCam-UPV/EHU y él se encontraba allí de paso, en una de esas giras que le llevaban de una punta del país a la otra en su “bala dorada”, que contra todo pronóstico seguía aguantando el tirón. Recuerdo que perdió el móvil y sólo lo recuperó tras la conveniente tomadura de pelo por parte del astrónomo Felipe Hoyo. Al principio de la noche, recibió una de esas alertas en su móvil: estábamos en una posición privilegiada para captar el afterglow del GRB 130418A. Y así lo hicimos, a pesar de contar con una cámara concebida para objetos mucho más brillantes. Debo reconocer que me divertí y al mismo tiempo aprendí un montón viéndole trabajar en directo. Tuve que insistir para que ocupara en esa circular el puesto que le correspondía.

A lo largo del siguiente año pude conocerle mucho mejor. Tenía la capacidad de hacerte sentir cómodo siempre, como si fueras un viejo amigo. No he conocido mucha gente capaz de crear esa complicidad con todos los que le rodeaban. Fue también un año de desarrollar BEGIRA, el Proyecto Fin de Máster de Jesús Ugarte y la dichosa resolución astrométrica de las imágenes del 1,23m. Con la generosidad que le era tan característica, nos cedió tiempo de observación para llevar a cabo sesiones con los alumnos, que de alguna manera se vieron involucrados en unos cuantos descubrimientos inesperados. Era fácil trabajar junto a él, aunque a menudo imposible seguir su ritmo. Cuánto aprendimos todos observando junto a él y, al mismo tiempo, cómo disfrutamos de esas largas noches de telescopio.

La Unidad Asociada que creó con nuestro grupo de investigación marcó para mí un antes y un después, pero nunca pensé que esa brecha fuera a ser tan estrecha y breve. Mis recuerdos mezclan lo personal y lo profesional como sólo es posible con alguien que amaba la astronomía y la ciencia como él lo hacía. Podía pasar en un segundo de hablar de su querido Eibar a discutir sobre las distancias descomunales que nos separan de sus GRBs. Ay Javier, al final nos quedamos sin pescar un destello de los tuyos desde el pequeño T50. Quizá, algún día, ¿verdad?

Os dejo aquí dos recuerdos, sobre todo porque quiero yo mismo tenerlos a mano. El primero es un vídeo del ZientziaClub, muy pocos meses antes de que nos dejara. El segundo es un podcast de La Mecánica del Caracol (un millón de gracias, Eva, por el corte!!!), charlando sobre lo que fue su última gran publicación. Espero que sirvan para recordarle mejor y, a los que no le conocisteis, para que podáis también disfrutar un poco de nuestro querido Javier Gorosabel. Goian bego.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=vDz57rWhivk[/youtube]

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